Dólar17.09

Eduardo Verástegui: la paz tras la derrota, un día sagrado y los sueños de ser Supermán

De niño quería ser Supermán y de adulto presidente. Ambos sueños se le frustraron a Eduardo Verástegui, quien usa su fama para combatir la pedofilia y la trata, aunque también se le acusa de homofobia. En entrevista responde sobre estas polémicas.

3 / 30 / 24

De niño quería ser Supermán y de adulto presidente. No se le hizo, pero ahora es productor de cine y activista contra la trata. Fotos: Maricarmen Gutiérrez.

EMEEQUIS.– Era un día sagrado para Eduardo Verástegui, pero decidió recibirnos. 

Se agradeció porque en medio de la Semana Santa, imaginé que no daba entrevistas o las daba muy poco. La plática era con un famoso actor y nuevo político. Uno de los outsiders locales en una nueva derecha mexicana con las armas abajo, lanzada fuera de la competencia política presidencial de este 2024. 

Un festival de la derrota.

Un ritual para levantarse de nuevo. 

Jueves Santo correspondiente a la Última Cena. Sobre la mesa, unos pretzel crujientes junto a una Coca-Cola fría. Un lobby del InterContinental Presidente, un hotel en Polanco, en Campos Elíseos. Minutos antes, había pisado la alfombra y visto las luces amarillas mezcladas con palabras en inglés que emergían de entre los sillones de espera. Pregunté a uno de los trabajadores si sabía dónde habían acondicionado para la entrevista. 

—Las entrevistas son por la puerta de servicio.

 Newsletter

Mantente informado sobre lo que más te importa

Recibe las noticias más relevantes del día en tu e-mail

Al suscribirte aceptas nuestros
términos y condiciones

Me vieron desentonado con el lugar. 

—No, no, vengo a una entrevista con un actor, Eduardo Verástegui. 

Pasé al bar. Apunté en mi libreta mientras niñas y niños eran perseguidos por un hombre de cabellera rubia que les pedía que no alborotaran tanto. La niñez, siempre presente, me recordó que era una de las preocupaciones de mi entrevistado, conocido a nivel mundial por haber producido la película Sound of Freedom, sobre la trata infantil. Yo había visto con extrañeza esas imágenes con una paleta de colores fríos que recordaban a una película de acción pura; las proyecciones habían recorrido el mundo promocionada por los círculos conservadores más diversos: Javier Milei, Dross, Agustín Laje, Carlos Leal, Ben Shapiro. Bautizados, comúnmente, como ultraderechistas, incluyendo a Donald (el pato capitalista) Trump. 

Su fama y sus aspiraciones políticas.

A mi compañera Maricarmen y a mí nos condujeron al elevador. La entrevista iba a ser, no en el restaurante, sino en una habitación de hotel, más personal y privada, como en una convención, como en una gira de rock. Como en una serie de streaming. 

Vimos un pasillo de luces tenues, envinadas, con cierto aire de thriller. Al abrir una de las puertas, se hizo la luz y apareció un ventanal con la Ciudad de México borroneada por la mancha gris de la contaminación veraniega. 

Apareció el actor, transformado, lejos de la pantalla; purificado de los anuncios de telenovelas, de las caminatas en la playa, de los abrazos y besos al atardecer con chicas en bikini. Verástegui: alto, caucásico, llevaba una camisa negra con el logo de Angel Estudios en su brazo izquierdo. En su pecho, gravitando cerca de su corazón, había una cruz. La cruz de un soldado de Cristo. 

Golpeó el aroma de su perfume, tal vez lavanda. Tenía canas en una barba crecida de varios días. Y miraba con ojos verdes, casi garzos, de actor de cine, de TV. Le pregunté, para iniciar, cómo se sentía de iniciar la promoción de una nueva película, Cabrini, tras toda esa avalancha de emociones que fue competir y no llegar a la boleta presidencial. Y por supuesto, cómo era estar frente a una película, Sound of Freedom que dividió al internet: a la derecha e izquierda, para variar, en una de esas guerras de palabras a la antigua entre dos o más facciones: zurditos, fachitos, pedófilos, nazis, en las trincheras de la guerra digital, donde todo insulto es bueno. 

“La verdad es que intenso ha sido todo desde el principio, cuando montamos esta producción de cine en el 2004, en ese entonces me di cuenta que la única manera de hacer un cine (…) que no solamente tiene el potencial de entretener a la audiencia, sino también de hacer una diferencia en la sociedad, pues iba a ser muy, muy difícil alcanzar ese reto como cineasta independiente, porque como bien sabes, como cineasta independiente, vas contra corriente”. 

Entrevista en día santo para el actor.

Este hombre, con pinta de héroe de acción que podría fácilmente protagonizar más películas (¿o propagandículas?), explicó que bajo esa lucha recibió un entrenamiento de “estar siempre, pues, a la defensiva, contra corriente y eso se vuelve muy intenso, obviamente, ¿no? De estar siempre a la defensa, bien, ¿no?”.

Desde que sigo el paso de Verástegui, sé que una de sus insignias ha sido contra lo que llama la “fábrica como la que tiene Hollywood, que hace películas, hace 20, una le pega y lo que sigue es un modelo casino: la casa nunca pierde”. Aunque a eso adhiere luchas contra los derechos reproductivos y de la diversidad sexual. Contra la ideología de género, contra lo progre, lo ateo. Y en algunas declaraciones, contra el 666. 

Verástegui es apadrinado por un movimiento de nueva derecha repleta de outsiders que presumen estar por encima de un sistema que está regido por un status quo progresista. Calca o no de un modelo combativo de la izquierda de los años 70-90, la fórmula ha funcionado, logrado con potencia vertical, como un géiser, subir las candidaturas de personajes como la de Bolsonaro, la de Milei, la del mismo Trump, la de Meloni, la de Bukele (que primero abanderó a la izquierda antes de meterse de lleno con la derecha) y que desde hace unos años ha intentado darle un rostro a esa derecha que quiere cubrir sus salones de esas glorias de campaña, de papelitos de colores cayendo al son del himno nacional mexicano. Un sueño apagado por las preferencias de izquierda nacional y la sombra de Andrés Manuel López Obrador. 

Esa fue la pasión que alimentó el fuego que se quemaba en el pecho de Verástegui hace unos meses, cuando en intervenciones públicas se le veía gritar o interpelar a los reporteros tras preguntas difíciles. Incluso en un video se le vio disparando un arma de asalto en un campo de tiro, y sus palabras también eran furia y pólvora: “Miren lo que le vamos a hacer a los terroristas de la agenda 2030, del cambio climático y de la ideología de género”. 

Pero durante la entrevista en ese pacífico cuarto de hotel, la antorcha se había apagado ante el huracán de la derrota: lo que le pasa a todos, al mal paso darle prisa

“Ataques, polémica, controversia, bloqueos; siempre, de alguna manera, nuestras películas son rebeldes y se salen con la suya”, agregó. 

Para él y su equipo, las fechas son muy importantes, como para el estreno de Sound of Freedom, que fue estrenada un 4 de julio, Día de la Independencia para los Estados Unidos. Como él mismo lo describió, fue un asunto de marketing que además lo llevó por toda la República Mexicana. Lo dibujó casi como una estrategia política, más que de promoción de la película. También su nueva película, Cabrini, se estrenó el 8M, el Día Internacional de la Mujer. 

Su película Sonidos de Libertad tuvo buenos números en taquilla.

“Aquí en México, hicimos una campaña contra la trata, que difícil (porque duró) dos años, viajando por toda la República, hablándole a todos los gobernadores, invitándolos a que se conviertan en anfitriones de la presentación de esta película”. 

Y su lucha fue clara: “Estados Unidos es el principal consumidor de sexo con niños en el mundo, pero México, por la cercanía, esproveedor número uno de todo lo malo, de drogas, de niños, de pornografía infantil”.

 Sin embargo, a Verástegui se le increpó por su apoyo a la iglesia católica frente a los escándalos de abuso sexual a menores, cometidos bajo la protección de papados tras papados. 

—Hemos revisado a través de transparencia, incluso hay documentales muy amplios al respecto, sobre los abusos de clérigos católicos hacia los niños, incluso ya no del pasado, sino que nosotros, revisando en estadísticas de 2022, 23, 24, hay una cantidad de sacerdotes que (siguen) abusando. 

—¡Deberían estar en la cárcel todos, mi hermano, 100 años en la cárcel por lo menos!  Por lo menos, diría yo. No porque sean sacerdotes o no sean sacerdotes. Cualquier persona, ya sea en el sector religioso, empresarial, político, medios de comunicación o simplemente padres de familia que abusen de un niño sexualmente, o lo vendan para lo mismo, o lo vendan para tráfico de órganos. 

Sin embargo, parecía quedar de lado el tema de los abusos como algo que no es casualidad, que no es parte de un par de manzanas podridas dentro de la jerarquía de la iglesia. 

—Hay buenos sacerdotes, santos. Y hay terribles sacerdotes que son lobos disfrazados de ovejas. 

—Un antecedente de la película El sonido de la libertad, y eso lo sabemos por redes, es Spotlight. Spotlight marca que hay un proceso sistemático dentro de la iglesia. Dentro de varios sectores (…) para dar las condiciones para el abuso de niños (…) también hubo protección documentada a los pedófilos dentro de la iglesia. 

—Y en la política, como la ha habido en los medios de comunicación, como la ha habido en el sector empresarial, pues ahí vemos la lista de los que fueron a la isla de Jeffrey Epstein, pues lo mismo que me estás diciendo aplica en todos los sectores y no por eso se justifica (…) yo no soy detective, yo no voy a andar de policía, no voy a ir a la isla de Jeffrey Epstein, no voy a ver qué está pasando con Puff Daddy ahorita en Estados Unidos. 

Entre asuntos polémicos y una danza de preguntas para aclarar los cristales de sus opiniones públicas, cayó la noche, en una plática que se alargó más y más. 

—Ahora parecería un poco que hay ciertas diferencias, incluso hasta de ánimo, entre las declaraciones que dabas antes y las que dabas posterior a todo este proceso electoral. 

—Dame un ejemplo. Bueno, antes (…) lo que sí te puedo decir es que la gente cambia también: yo no pienso igual que cuando tenía 10 años. 

Luego contó la historia de cuando, de niño, de cuando quería ser Superman y se aventó de un segundo piso:

—Espero que a mis 49 años no me quiera aventar de aquí ahorita, pero en ese entonces, cuando lo hice, yo estaba muy convencido de que iba a volar, tenía unos globos aquí, tenía una capa, tenía un paraguas, estaba muy precavido, y caí encima de mi mejor amigo y le rompí la pierna (…) las películas te van cincelando. 

—Bueno, pero una cosa es caer con globos y otra cosa es aspirar a la presidencia y tener una de las películas más polémicas…

—Claro, por eso te digo, según la etapa, que cuando tenía 10 años. 

Me explicó que lo que lo inspiró a inscribirse a la Presidencia de la República fue Sound of Freedom. “Yo ya venía muy tocado por el viaje que hice en México, por las historias que escuchaba, por todo lo que aprendía de todos estos expertos en el rescate de niños, estado por estado vas recogiendo muchas cosas”. 

Pensó en su anterior logro: con los 14 millones que costó la película se formó un movimiento internacional de gran escala. Hubo convenios (todos con presidentes de derecha) con Bukele, Milei, Alejandro Giammattei (ex presidente de Guatemala hasta la victoria de Bernardo Arévalo en 2023), Rodrigo Chaves (presidente de Costa Rica). Dijo que había convenios pendientes con Giorgia Meloni (ex militante de grupos fascistas italianos) y Victor Orbán (primer ministro de Hungría, también catalogado por otro político de extrema derecha). 

Sus referencias a las armas son constantes.

—Me dije: todo lo que hicimos con 14 millones y una película, imagínate como presidente, teniendo el ejército, Guardia Nacional, policía, presupuesto, acabamos con el problema de una vez y por todas. 

Se inscribió a la carrera presidencial en lo que fue la decisión más difícil de su vida. Cuando se le cuestionaba por no tener experiencia política, se defendía: 

—Experiencia para robar, no tengo, ni quiero tener ni me interesa; mi experiencia es en trabajar en proyectos, diseñar proyectos para hacer de este mundo un mejor lugar, y ahí sí tengo la capacidad de contratar a los mejores, cinta negra, noveno Dan en cada área y dejarlos trabajar (…) ni un presidente ni un cineasta es todólogo (…) (para ser presidente) tienes que tener sentido común, a estar dispuesto a dar la vida por tu país, que amas, rodearte de los mejores, tener buenas ideas (…) en agricultura quién es el mejor, en economía, quién es el mejor, vente para acá, en educación, en energía, en todas las áreas; los contratas una vez checando ética y valores, y los dejas trabajar. Eso fue lo que hizo Ronald Reagan.  

—¿Serían laicos? 

—¿Laicos, en qué sentido? 

—¿Serían personas que usarían el Estado para (…) la promoción de la religión católica por encima de otras? 


—No, no, no, no vamos a formar una iglesia, la iglesia ya está formada (…) al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios, sería más por meritocracia (…), si es hombre, si es mujer, si es una persona de la tercera edad, a mí qué me importa, lo que me importan son los resultados. 

—¿Pero no importa que la mejor experta en economía sea una mujer trans o que, por ejemplo, el mejor diplomático sea musulmán? 

—El que sea el mejor (…) deja poner un ejemplo sencillo, el campeonato de karate, a nivel nacional, vas a llevar al mejor de México, sea quien sea (…) obviamente, un hombre representando un hombre, una mujer representando una mujer, porque sino ahí entra el patriarcado disfrazado de mujer para ganarle a las mujeres, no se me hace justo. No me gustaría que mi hija mañana compita con un hombre disfrazado de mujer o que se suba mi hija a boxear con un hombre disfrazado de mujer, me pareciera un poco injusto, como dice la canción, ¿quién la cantaba? Los nenes con los nenes, las nenas con las nenas; Chichoché. 

En ese contexto, comentó que su película, Cabrini, trataba de otro movimiento, ya existente: “De la mujer empoderada por Dios”. Describió su admiración por ella: como empresaria y como defensora de los migrantes. “Más de 100 años después, seguimos hablando de ella, es de esas personas que su belleza es permanente, dura para siempre, su legado”.

“Estoy convencido que lo más bello que ha creado Dios es la mujer, una mujer empoderada por Dios, que reconoce a Dios como su padre y su creador, todavía la hace más hermosa”. 

—¿Se puede alcanzar la virtud sin creer en Dios? 

—Las virtudes humanas sí, los frutos del espíritu santo, no. 

Me explicó que el ser humano es bueno por naturaleza. Comentó la importancia del  balance en la familia. Que hay que convertirse en la “mejor versión de tu persona”. Dijo que es una guerra interna. Que es apasionante. Que la pelea está dentro de uno. Que esa es la santidad. “La fe es una gracia, es un regalo”. Pero sólo por la gracia de Dios. Porque “por mérito propio, ni a la esquina”. 

Al salir del hotel, se habían consumido unas horas del Jueves Santo, entre las simbólicas (y personalísimas) representaciones y metáforas de la pasión de Cristo. Un capítulo discreto de la derecha mexicana. De los modernos ultras en Polanco.

@Ciudadelblues 

Telegram



“Sí nos alcanza el tiempo”: AMLO afirma que Ley de Amnistía puede aplicar a Israel Vallarta

“A los que encarcelan por lo de Ayotzinapa, en dos, tres o cuatro años los liberan (...). Liberaron a 80 en 4 años; con Vallarta lleva 18 años sin sentencia”, afirmó el presidente.

Hace 1 hora

AMLO pasa del buen humor con NASA al enojo por Derechos Humanos

Ayer por la tarde México se mostró de buen ánimo cuando dirigentes de la NASA le mostraron una foto de México desde el espacio. Ese buen humor se esfumó este miércoles al hablar sobre el informe de derechos humanos de Estados Unidos.

Hace 3 horas