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“Quisiera que me regresaran mi ojo”. El Metro abandona a trabajadores en servicios de salud

El Metro de la Ciudad de México exhibe carencias en servicios médicos con trabajadores de planta e incluso los sindicalizados. Sergio está apunto de perder el ojo derecho y tiene fibrosis pulmonar. Por la falta de atención médica lleva un proceso de amparo y reclamación de indemnización.

6 / 8 / 22

EMEEQUIS.– “Yo quisiera cambiar todo ese dinero porque me dieran salud o me regresaran mi ojo”, dice el Sergio Mena trabajador del Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México. 

Tiene 49 años. Durante 12 ha trabajado en diversas áreas del Metro. Empezó desmontando trenes hasta convertirse en conductor. Pese a la dedicación y años de servicio, afirma que el Metro lo abandonó y no se le brindaron los servicios de salud que necesitaba. 

Ahora está a punto de perder el ojo derecho y tiene fibrosis pulmonar. Por la falta de atención médica lleva un proceso de amparo y reclamación de indemnización, porque la institución de transporte le negó servicios de salud pública. 

Lo que le pasa no es una situación aislada, porque el Metro en la Ciudad de México refleja carencias en servicios de salud con el resto de sus trabajadores de planta, e incluso los sindicalizados. 

“AUNQUE TE PONGAS LA CAMISETA, EL METRO TE ABANDONA”

Sergio ingresó en 2010 como técnico en el área de material rodante del Metro, posteriormente fue mecánico. Haciéndose cargo del desarmado mayor de los trenes cuando salían de circulación en las líneas 1, 2, 3 y 4. 

Años después, se capacitó para ser conductor de tren y comenzó a hacerlo en 2012 y hasta 2015, cuando al ser impactado por un proyectil de regreso a casa, sufrió el desprendimiento de la retina derecha. Pese a la visión debilitada, estuvo trabajando un año y medio más, hasta que logró que lo cambiaran de área.

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La afectación en el ojo avanzó debido a retraso y falta de atención en servicios médicos a los que tiene derecho por ser trabajador del Metro. Pese a que este sistema cuenta con ISSSTE, clínicas privadas exclusivas para empleados, y hospitales de atención subrogadas, le impidieron la atención gratuita y querían que el trabajador costeara la cirugía con valor superior a los 50 mil pesos. 

Desde ese año, Sergio ha luchado en tribunales por obtener servicios de salud gratuitos, acorde a las leyes del Sistema de Transporte Colectivo que lo amparan, como cualquier trabajador del  Estado, a tener seguridad social, salud y derecho a medicinas de manera gratuita. Pero la realidad ha sido muy distinta. “Soy trabajador del Metro, me pongo la camiseta y me abandonan de esa manera”, dice el empleado. 

Sergio tuvo que peregrinar para lograr atención médica. “Acudí a Taxqueña, pero no tenían la especialidad. En ese tiempo me mandaron al Sanatorio Durango y ahí tampoco”, cuenta. Le extendieron un oficio para operarse en el Instituto de Oftalmología Conde Valenciana, que es uno de los servicios subrogados de tercer nivel con los que cuenta el Sistema de Transporte Colectivo. Sin embargo, le refirieron que tenía que pagar la totalidad de su cirugía, consultas y medicamentos, porque el Metro no había pagado su convenio de subrogación. 

Sergio no ha podido contar con atención médica adecuada. 

En Gerencia de Salud y Bienestar Social del Metro le advirtieron que no contaban con recursos para apoyarlo y él tenía que pagar su propia operación. Le prometieron que algún día, el STC reembolsará el costo que para el trabajador era imposible de pagar. Pero ese pago tampoco ha llegado. 

El 30 de abril de 2015 se sometió a una cirugía en el Hospital Conde de Valenciana, en donde le aseguraron que podía recuperar la visión, sin embargo, seguía estando borrosa y no mejoró pese a la intervención. 

El tiempo pasó y Sergio Mena no podía acceder a otros servicios de salud pública. Se sometió a otra cirugía hasta que tuvo el dinero para costearlo. Su ojo pasó de ponerse color rojo a blanco, hasta perder casi por completo la visión. 

“La Gerencia de Salud del Metro no cuenta con los elementos para poder brindar servicios gratuitos a sus trabajadores, no les proporciona los fármacos que necesitan, ni tienen las especialidades que requieren”, explica Gerardo Juárez Rebollar, abogado defensor del trabajador que ha demandado al Sistema de Transporte Colectivo. 

AFECTACIONES DE SALUD POR RIESGO TRABAJO

Además de perder la visión del ojo derecho, Sergio Mena tuvo otra afectación en el sistema respiratorio causada por su trabajo en el Sistema de Transporte Colectivo. 

A finales de 2019 le diagnosticaron fibrosis pulmonar provocada por inhalación de metales pesados, debido al contacto con materiales tóxicos que tuvo en los talleres del Metro. 

“Yo estuve por muchos años en material rodante y tienes que lavar las piezas con un dieléctrico muy potente. Siempre tienes que usar cubrebocas, pero a pesar de todo te llega el olor y te afectan tus pulmones”, cuenta el trabajador, que estuvo encargado del mantenimiento mayor de los trenes. 

En comparación con el nivel de oxigenación normal de una persona, que es de 95 a 100%, el señor Mena suele tenerla al 50%. Diariamente tiene que  cargar un tanque de oxígeno y no puede transportarse largas distancias caminando porque le falta el aire.

Pese a su condición de persona vulnerable frente a un contagio de coronavirus, al inicio de la pandemia le impidieron volver a casa y fue hasta mediados de 2020 y se ha mantenido en licencia por enfermedad. Todas estas garantías las logró por demandas, de lo contrario, no le hubieran dado el beneficio. 

“Ya no es sólo el ojo, son los pulmones. ¿Qué más sigue, que me muera? Ya no puedo, mi situación está colapsada”, dice entre lágrimas el trabajador afectado. 

EMPLEADOS AMENAZADOS: SERVICIOS SUBROGADOS O ISSSTE

Pese a que los hospitales subrogados no cuentan con los medios para la atención especializada, los trabajadores del Metro se ven obligados a decidir sólo por un servicio de salud de los tres a los que tienen acceso: atenderse en los hospitales de convenio, clínicas privadas o en el ISSSTE.

“Si íbamos al ISSSTE muchas veces nos sancionaban quitándonos los derechos. Si acudimos al ISSSTE nos quitan el servicio subrogado que en ese entonces era el Hospital Durango, que supuestamente eran de mejor calidad”, cuenta Sergio Mena, al explicar que esta situación redujo la posibilidad de que pudiera tener una vía de atención médica. 

Acorde al artículo 43 de la Ley  Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado,  todos los trabajadores tienen acceso a servicios de salud, ya que hacen aportaciones de seguridad social, “les descuentan una cantidad de su nómina que le brinda automáticamente acceso”, explica el abogado Gerardo Juárez, sin embargo de manera escrita el STC ha referido que los trabajadores no cuentan con servicios de salud gratuitos. 

A la respuesta a una solicitud de información a la que tiene acceso EMEEQUIS, el Sistema de Transporte Colectivo niega que se les brinde servicios de salud sin costo a sus trabajadores. Aunque afirma que tiene contratadas clínicas al respecto.

El Metro no cuenta con servicios de salud gratuita. Aunque afirma que contrata clínicas, en el caso de Sergio ha sido un peregrinar. 

“El Sistema de Transporte Colectivo no cuenta de manera gratuita con servicios de salud para los trabajadores”, responde a la solicitud de información con folio 0325000016920, en la que además afirma que los trabajadores no tienen acceso a clínicas gratuitas para sus trabajadores. 

Sin embargo refiere que tienen acceso a hospitales privados mediante servicios subrogados, como lo es el Hospital Nuevo Sanatorio Durango y la Fundación Conde de Valenciana A.C. para especialidad oftalmológica; pero en ninguno le garantizaron la atención a Sergio Mena. 

En contraste, anualmente el Sistema de Transporte Colectivo Metro afirma recibir anualmente un promedio superior a los 55 millones de pesos con motivo de descuentos a la nómina de los trabajadores por concepto de Servicios Médicos. 

En respuesta a una solicitud de información, el Metro refiere haber acumulado 283.1 millones de pesos por las aportaciones de sus trabajadores. De acuerdo con la Ley del ISSSTE, el porcentaje de descuento para cada trabajador es de 2.75% del sueldo base de cotización. 

Acumulado de aportaciones de trabajadores del Metro para servicio médico: 283 millones. 

“El Metro de forma escrita y verbal les aduce que no tienen nada gratuito. Entonces es un error que viene desde arriba al no asesorar a sus trabajadores sobre qué servicio o que derechos tienen acceso”, explica el abogado Gerardo Juárez. Explica que los servicios subrogados de salud funcionan como una licitación, en el que el Metro contrata o hace un convenio para que brinden atención a sus trabajadores. 

“Los convenios tienen que cumplir las mismas normas que una licitación. Que sean favorables económicamente, cubrir las necesidades que pudieran tener los trabajadores. El Conde Valenciana ni el Hospital Durango no los cumplia”, afirma.  

LA BÚSQUEDA DE INDEMNIZACIÓN EN TRIBUNALES

Por la omisión de servicios de salud gratuitos, no otorgar medicamentos ni servicios de oxígeno gratuitos, desde 2020, el trabajador lleva dos procesos jurídicos contra la Gerencia de Salud y Bienestar Social del Sistema de Transporte Colectivo.

El amparo indirecto 208/2020, aún en proceso de cumplimiento, por no garantizar los servicios de salud al trabajador, además de un reclamo por indemnización, que contempla las pérdidas económicas por el pago del tratamiento y medicamentos, así como las afectaciones de salud físicas y emocionales que derivaron. 

Además, este año la defensa del trabajador interpuso ante el Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México una reclamación de daño patrimonial con solicitud de indemnización por actividad irregular del Estado.  

“El STC es actor irregular porque proporcionó los elementos necesarios, por no haber contado con los servicios clínicos y quirúrgicos para que pudiera ser operado a tiempo. El señor Mena se operó hasta que tiene dinero”, alega el abogado defensor. 

Esperan tener en los siguientes meses un peritaje que demuestre que el daño en su sistema respiratorio fue causado por la inhalación de metales pesados, para seguir otra demanda de daño patrimonial. 

Adicionalmente está en proceso una demanda por daño moral en contra del Hospital Oftalmológico Conde de Valenciana por impedir el tratamiento de salud y asegurar que el afectado podría recuperar la vista por completo al finalizar la cirugía. 

Los procesos de amparo e indemnización deben  ser respondidos por el Sistema de Transporte Colectivo durante esta semana. Si no cumplen la sanción será un apercibimiento con multa, que aumenta conforme a los días de incumplimiento, hasta llegar a un arresto de las autoridades responsables de la Gerencia de Salud del Metro

CONSTANTES CARENCIAS DE SALUD PARA TRABAJADORES

“La mayoría de mis compañeros viven estas carencias, incluso algunos hasta han muerto”, asegura el exconductor de la Línea 12, Sergio Mena. 

Recuerda que uno de sus compañeros falleció en 2017 durante pleno servicio en el Puesto Central de Línea en Tláhuac. Tenía afectación en los riñones, y en imposibilidad de dejar de trabajar, tenía que dializarse en plenas funciones. Su puesto era de regulador de la Línea 12.

Una más es Gabriela López, taquillera de la Línea 9 del metro, a quien por retrasar una cirugía de colon tuvieron que reducir el tamaño del intestino, y ahora carga una bolsa de ostomía para sobrevivir. 

Por miedo a represalias, los trabajadores evitan contar las carencias de salud que enfrentan. Sin embargo en marzo de este año, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo exigieron a la dirección del metro cumplir con el pago de servicios médicos, medicinas y laboratorios para los trabajadores. 

Además pidieron una reunión con la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México, Luz Elena González Escobar, para liberar el presupuesto para adquisición de refacciones y equipo para seguir brindando servicio a los capitalinos. 

Pese al riesgo, Sergio Mena seguirá alzando la voz hasta mejorar su salud. “Somos humanos, no tengo calidad de vida desde el 2015 que les pedí la especialidad y no me la dieron. No me ayudaron, me abandonaron. Ahora ya no me da miedo hablar. Ya perdí un ojo y estoy por perder los pulmones”, señala. 

POSTURA DEL METRO (*7 DE JUNIO)

@GloriaPE_

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Gloria Piña

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