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La pala de Ceci Flores y el miedo de los políticos

Las madres de los desaparecidos espantan a los políticos por su tenacidad. Así ocurría con Rosario Ibarra y así sigue pasando, ahora con Cecilia Flores, quien llevó una pala de excavación para entregársela al presidente López Obrador.

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Ceci Flores no se rendirá pero ¿llegará a pisar el interior de Palacio Nacional? Análisis de Julián Andrade.

CONFIDENTE EMEEQUIS

EMEEQUIS.– Las madres de los desaparecidos son tenaces. Por eso espantan a los políticos. Así ocurría con las huelgas de hambre de Rosario Ibarra y sus compañeras del grupo Eureka, frente a la catedral metropolitana y así sigue pasando, ahora con Cecilia Flores, quien llevó una pala de excavación para entregársela al presidente López Obrador.

Como no la recibió el primer mandatario, el lunes, este martes regresó vestida de beisbolista, para ver sí así corría con suerte y se le abrían las puertas.

“Tuve que regresar porque el presidente dijo que hoy iba a hablar del tema de la pala, que quería que se la dejara, pero el día de hoy no vengo como madre buscadora, llego como beisbolista, a ver si así me atiende porque no atiende madres buscadoras, pero atiende beisbolistas”, le dijo Flores a Milenio Televisión. 

Flores lo que exige es que la reciban en Palacio Nacional para entregar la pala, porque es a los gobiernos a quienes corresponde la búsqueda de los desaparecidos. Ella no ceja en su empeño de encontrar a dos de sus hijos. A uno se lo llevaron en 2015 y al otro en 2019. 

Flores no conocerá, al menos en los próximos meses, la oficina presidencial. Las víctimas no son recibidas, porque “pueden dañar la investidura”. 

En el gobierno más bien están tratando de sacarse de encima el problema, con datos más que dudosos y ajenos a los protocolos internacionales de búsqueda de personas. 

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Es un asunto paradójico, porque el enojo vino cuando se dieron cuenta que en la Comisión Nacional de Búsqueda estaban haciendo el trabajo correcto, pero de este derivaba el espanto por el que pasa el país. Karla Quintana, antes de renunciar, expuso que las desapariciones, hasta mediados del año pasado, eran 110 mil. 

La secretaria de Gobernación, Luisa Alcalde, presentó al inicio de la semana, los números: los ausentes son 99 mil 729 personas, pero aclaró que han encontrado a miles, y que, en la mayoría de los casos, que se resolvieron con prueba de vida, nada tiene que ver la violencia. Se esfuman porque quieren. 

Lo primero que viene a la mente es que Quintana no estaba tan mal en sus cálculos, como fue acusada en su momento, y le mereció entrar en el enorme listado de las personas descalificadas en la conferencia mañanera. 

Lo inquietante es que ahora se trata de descafeinar el tema, como si eso se pudiera y no se puede, justamente, por los familiares de quienes ya no están y existen evidencias de que su ausencia no provino de una decisión en libertad. 

Como lo quieren son historias felices, ya no se les hizo relevante el Centro Nacional de Identificación Humana, que se encuentra en el abandono y sin recursos. Lo inauguraron con bombo y platillo, en agosto de 2022, cortaron el listón Alejandro Encinas y el gobernador Cuauhtémoc Blanco, en las instalaciones de Xochitepec en Morelos.

Ahora ya no tiene ni personal ni recursos suficientes. Dejó de ser prioridad, porque de ahí solo iban a surgir malas noticias. 

La metodología ideada por Martí Batres, el jefe de Gobierno de la CDMX, no requiere de forenses ni perito alguno, sino de servidores de la nación que busquen casa por casa. Los colectivos de madres buscadoras tienen muchas dudas sobre la eficacia de los brigadistas y preferirían los consejos de la Cruz Roja, donde hay expertos de rango internacional en el tema, por demás delicado, de las desapariciones. 

Las madres indagan en bosques, llanuras, y terrenos baldíos. A palazos, sacando tierra, tratan de mantener la esperanza de encontrar restos para darles sepultura. No hay convergencia con el gobierno, porque la distancia es tan larga como la que hay de la entrada de Moneda en Palacio Nacional al desierto de Sonora o al campo de muerte de la Bartolina en Tamaulipas. 

La sonorense Flores no se cansará, lleva años buscando a dos de sus hijos y lo hace en condiciones muchas veces difíciles, a sabiendas de que a los delincuentes no les gusta nada que se visibilice el tema. 

LAS VÍSPERAS DEL 2024

Xóchitl Gálvez estuvo con empresarios de la Coparmex y los conminó: “sepárense dos meses de sus empresas y pónganse a hacer campaña, convenzan a sus empleados, convenzan a la gente de la comunidad, no hay mañana”. ¿Le harán caso a quien abandera a Fuerza y Corazón por México?

@jandradej

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SOBRE EL AUTOR

Julián Andrade



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