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Por propuesta indecorosa a practicante, magistrado del caso Cabeza de Vaca es suspendido… un mes

A Carlos Manuel Bautista Soto, presidente del Tercer Tribunal Colegiado y encargado de algunos casos polémicos ligados al exmandatario de Tamaulipas, se le hizo fácil intentar “conquistar” a una pasante, pero no contó con que la víctima de acoso lo denunciaría

9 / 22 / 23

EMEEQUIS.― En junio de 2017, el magistrado Carlos Manuel Bautista Soto, presidente del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Cuarto Circuito del Poder Judicial de la Federación, acosó a una practicante de derecho.

El jurisconsulto reveló a la practicante que existía un “grupo de novias pagadas” de distintos integrantes del Poder Judicial, le ofreció trabajo, la persiguió hasta los elevadores, la retuvo en su oficina, le propuso noviazgo, de acuerdo con el oficio del procedimiento disciplinario 23/2018 del Consejo de la Judicatura Federal (CJF).

Según el expediente, reportado por el Organismo Interno de Control de dicha institución a la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) y consultado por EMEEQUIS, la Comisión de Disciplina del CJF consideró fundadas las acusaciones denunciadas por la quejosa, y determinó suspender de sus cargo al magistrado, por un mes, sin goce de sueldo.

En  abril de 2022, siendo miembro en esa época del Tribunal Colegiado del Décimo Noveno Circuito, Bautista Soto, junto con los magistrados José Manuel Quistián Espericueta y Osbaldo López García, revisaron el amparo presentado por el entonces gobernador de Tamaulipas, Francisco Xavier García Cabeza de Vaca, y resolvieron desbloquear las cuentas congeladas por la Unidad de Inteligencia financiera (UIF) en mayo de 2021 por presunciones de recibir recursos de procedencia ilícita.

Y en diciembre de ese año, el mismo cuerpo colegiado desbloqueó las cuentas del senador Ismael García Cabeza de Vaca, hermano del entonces mandatario tamaulipeco, que habían sido bloqueadas también en mayo por acusaciones semejantes.

LA DENUNCIA 

La víctima relató en su denuncia que el primero de junio de 2017 acudió al Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Cuarto Circuito del Poder Judicial de la Federación (‘Tercer Tribunal Colegiado’), a  revisar las listas de sesión para conocer el estado de dos recursos: (I) el Recurso de Queja 50/17 y (II) el Recurso de Revisión 103/ 2017, que se discutirían en sesión de esa fecha.

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Refirió que “alrededor de las 15:30 horas me encontraba en el pasillo principal del Tercer Tribunal Colegiado (a la altura de la Secretaría de Acuerdos) esperando que colocaran la lista con los resultados de la sesión del pleno (…) que se celebró ese día. Dentro del Tercer Tribunal Colegiado se encontraba el personal del tribunal y otras personas que aparentemente también esperaban el resultado”.

Indica que a pocos metros se hallaban dos hombres charlando y, sonrientes, volteando a mirarla:

“Me percaté que reían continuamente y mientras lo hacían me voltearon a ver ‘de arriba abajo’ en distintas ocasiones. Como no podía oír su conversación me pregunté cuál era su motivo de risa y qué tenía qué ver con ello. Aunque me sentí incómoda, decidí ignorar tal hecho y esperar los resultados de la sesión. Después de unos minutos, una de esas personas se acercó a mí y me preguntó si estaba esperando los resultados de la sesión. Le contesté que ‘sí’ y en seguida me preguntó: “¿En qué ponencia está tu asunto? A lo que respondí: ‘En la ponencia del magistrado Bautista Soto’. Esta persona sonrió y me dijo: ‘Yo soy el magistrado Carlos Manuel Bautista Soto. En ese instante volteó a ver a la otra persona de sexo masculino con que anteriormente estaba platicando y ambos rieron. Desde entonces no me gustó el comportamiento del magistrado, pero considerando su cargo público, decidí ignorarlo”.

El magistrado le pidió a su secretario particular, que se hallaba cerca, informara a la pasante sobre el resultado de la sesión. 

“Mientras aguardábamos a que el secretario particular regresara con la información ―reseña la denunciante― , el magistrado comenzó a hacerme preguntas personales, tales como mi nombre, edad, en dónde estudio, en dónde trabajo, cuánto percibo de salario y otro tipo de preguntas similares. Comencé a sentirme muy incómoda y con temor. Ese sentimiento creció cuando comenzaron a retirarse otras personas que estaban en el Tercer Tribunal Colegiado, a medida que iban colocando las listas de las otras ponencias”.

Unos minutos después, empleados del tribunal colocaron la lista de sesión de la ponencia del magistrado en la bitácora de consulta. 

“Yo la revisé rápidamente; sin embargo no pude retirarme inmediatamente (…), pues el magistrado continuó haciéndome preguntas personales y, sin mediar gran interacción de mi parte, comenzó a narrarme cuestiones sobre su vida personal y trayectoria profesional, (a) las cuales por respeto a la investidura del magistrado le puse atención. En ese momento, los comentarios del magistrado tomaron otro rumbo”, comenta la quejosa. 

Expone: “Recuerdo con claridad que el magistrado me dijo que él era originario del estado de Sinaloa y que tenía una larga experiencia en el Poder Judicial de la Federación. También me dijo que había fungido como juez de distrito en otro lugar. Agregó que algunos amigos suyos del Poder Judicial de la Federación ‘tenían varias novias a las que les pagaban para que estuvieran con ellos’. El magistrado continuó mencionando que a uno de sus amigos que habían cambiado de adscripción recientemente, le había sucedido que ‘su novia no se había querido mover con él’ que por ello estaba buscando otras ‘novias’. A todos esos comentarios, simplemente respondí que reprobaba esas conductas que denigran totalmente a las mujeres”.

Comenta la practicante: “Dichos comentarios fueron notoriamente inapropiados y poco profesionales, más aún considerando el cargo público del magistrado. Por supuesto, los comentarios fueron denigrantes y humillantes para mí como mujer que busca ejercer una profesión.  Además, el magistrado insistió varias ocasiones en que debería trabajar con él, sin siquiera conocer mi trayectoria profesional y/o capacidades. Insistió mucho en saber cuánto percibo en el despacho donde laboro. A dicho ofrecimiento yo le respondí que no tenía interés alguno, puesto que yo tengo un trabajo (…). Al respecto, el magistrado indicó que él había ayudado a varias personas (…) a colocarse dentro del Poder Judicial de la Federación y que, si a mi me interesaba, él podía ayudarme a integrarme ‘e ir subiendo’ dentro del Poder Judicial.

Los comentarios y preguntas del magistrado incomodaban crecientemente a la víctima: “Le indiqué al magistrado que me tenía que retirar para seguir con mis asuntos y me dirigí a la salida (…) hacia el el área de elevadores. El magistrado me siguió hasta allá y mientras me disponía a ingresar al elevador, ofreció llevarme en su automóvil a donde me dirigiera. Enfáticamente rechacé la propuesta del magistrado y le aclaré, además, que yo traía mi propio automóvil. Finalmente, las puertas del elevador se cerraron y (…) pude salir del Tercer Tribunal Colegiado y de las instalaciones del Poder Judicial de la Federación. Fue uno de los días más desagradables de mi existencia y no daba crédito cómo un servidor público, y en especial un juzgador del Poder Judicial de la Federación podría tener tal comportamiento”.

“¿SI SABES LO QUE SIGNIFICA SER MAGISTRADO?”

Cinco días después, el 6 de junio de 2017, la practicante acudió al mismo tribunal, pues precisaba consultar el destino de un recurso de queja turnado también a dicha instancia y en previsión de resolverse esa semana. 

Se presentó en la oficina del secretario particular del magistrado Carlos Manuel Bautista Soto, que tiene puerta de acceso a la oficina de éste último: 

“Estando en el lugar, solicité el expediente al secretario particular (…). De pronto, el magistrado entró a la oficina del secretario y me saludó efusivamente, intentando saludarme de (testado).  Tomando en cuenta la experiencia de la semana previa, decidí extender el brazo para saludarlo únicamente de mano. Me preguntó si estaba ahí para tratar algún asunto con él, a lo que le respondí que no, y que únicamente acudí para revisar el expediente y que a mí no me corresponde tratar asuntos con magistrados o jueces, ya que eso le corresponde a los asociados” de la firma legal para la que trabajaba.

“Acto seguido, el magistrado le preguntó a su secretario particular ‘si tenía que salir de la oficina a ver algunos temas’. El secretario hizo gestos de extrañamiento y no respondió. El magistrado le volvió a preguntar / ordenar al secretario “si tienes que retirarte”. Pude notar que el secretario advirtió que el magistrado que el magistrado quería que saliera, y finalmente contestó: ‘Sí’. cuando se levantó de su silla, el magistrado le dijo: ¿Por favor cierra la puerta porque tengo algunos asuntos que tratar con la licenciada’. En ese momento sentí mucho miedo y le pedí al secretario. ‘Por favor, no cierre la puerta’, y le expresé que ya no tardaría en obtener el dato del expediente (…). 

“El secretario se retiró y yo permanecí sentada revisando el expediente. El magistrado permaneció de pie bajo el marco de la puerta de su oficina. A continuación intentaré reproducir textualmente algunos de los comentarios que el magistrado me hizo una vez que se retiró su secretario particular. ‘¿Por qué no vienes tú a tratar los asuntos directamente conmigo? Yo con mucho gusto te puedo enseñar muchas cosas, porque soy magistrado.. ¿Sí sabes lo que significa ser magistrado? ¿Sí sabes que yo soy el presidente de este tribunal? Yo te puedo ayudar a que hagas carrera judicial si te vienes a trabajar conmigo. Me dijiste que tenías novio, ¿verdad?’.

“A esta última pregunta le respondí: ‘No se lo había comentado, pero sí, tengo novio’. A lo que manifestó: ‘Cuando cortes con tu novio, porque vas a acortar, yo estoy en primer lugar de la fila eh, para que seas mi novia’.”

La víctima reproduce enseguida, en la exposición de los hechos, una frase expresada por el magistrado Carlos Manuel Bautista Soto que la dejó “sin palabras”. Una frase del Órgano Interno de Control del CJF testó, es decir, lo cubrió con tinta negra.

Concluye la pasante su testimonio: “Desde ese momento me quedé sin palabras. ¿Qué podía yo responderle al magistrado que conoce del asunto que precisamente fui yo a revisar?¿Qué repercusiones tendrían mis palabras? Los comentarios y las preguntas del magistrado fueron devastadoras y humillantes para mí y yo en ese momento no podía hacer nada. Ante ello simplemente quería salir de ahí inmediatamente y ponerme a llorar. Finalmente obtuve el dato que estaba buscando e inmediatamente me retiré de la oficina del secretario, simplemente indicándole al secretario que tenía yo que seguir con mis pendientes”.

Finalmente, recoge el expediente, la practicante expresó que al salir del tribunal se sintió “indefensa, ultrajada y  ofendida como mujer, se quedó en estado de miedo y nerviosismo, lo cual provocó se le dificultara regresar a su vehículo y poder manejar”.

RECHAZO Y SANCIÓN

En su comparecencia por esos hechos, el magistrado Bautista Soto negó todo. Declaró que la denuncia “está basada en mentiras y hechos que no coinciden con las características de tiempo, modo y ejecución que en ella se narran”.

Rechazó haber realizado el interrogatorio inicial que la quejosa relató, haberle ofrecido trabajo, haberla seguido hasta el elevador, y ofrecerle llevarla en su auto.

Argumentó “que de la bitácora de registro de visitantes al tribunal colegiado, el día uno de 2017, se contrata que ingresó a las trece horas con cincuenta y siete minutos y se retiró a las quince horas con cuarenta y seis minutos, por lo que si ella misma ubica los hechos a las quince treinta horas de ese día, quiere decir que en un lapso de de dieciséis minutos se llevaron a cabo los hechos que narró en sus denuncia, lo que resulta difícil de realizar en ese poco tiempo”.

Y sobre los hechos del seis de junio  presentó un argumento similar, y cuestionó la condición psicológica de la quejosa.

No obstante, tras efectuar sus indagatoria, la Comisión de Disciplina del CJF consideró que “existen elementos de prueba aptos y suficientes para establecer que la conducta imputada al magistrado Carlos Mnauel Baustista Soto está acreditada”.

Por tanto, el 13 de agosto de 2019, determinó: “Primero. Es fundado el procedimiento disciplinario de oficio instaurado en contra del magistrado de circuito Carlos Manuel Bautista Soto (…). Segundo. Se impone (…) la sanción consistente en suspensión del cargo de magistrado de Circuito  que actualmente desempeña, por el plazo de un mes, sin goce de sueldo”.

@estedavid

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