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Meritocracia, desigualdad y “fracaso” color rosa pastel: la tendencia en TikTok

¿Estudiar una carrera garantiza el éxito? No necesariamente. Una canción de Belanova impulsa una tendencia en TikTok que ha hecho hablar a miles de personas dentro y fuera de redes sociales sobre desigualdad, meritocracia y la idea de fracaso que viven las generaciones trabajadoras más jóvenes en México.

7 / 21 / 23

EMEEQUIS.– Es sábado por la noche y en la bocina de una fiesta suenan los primeros acordes del teclado, bajo y batería: es la canción Rosa Pastel de Belanova. Inmediatamente las reacciones no se hacen esperar: “¡uy, qué fuerte!”, “¿ya vamos a llorar?”, dicen algunas de las personas que se encuentran en el lugar. 

Esta respuesta tiene una razón: una tendencia en TikTok que ha hecho hablar a miles de personas dentro y fuera de redes sociales sobre desigualdad, meritocracia y la idea de fracaso que viven las generaciones trabajadoras más jóvenes en México.

Los videos de esta triste tendencia entre los tiktokers de México iniciaron con el fragmento de la canción de la banda mexicana lanzada en 2005 que dice: “Tú no eres aquel que prometió que sería mi superhéroe y qué, todo acabó, no queda más, seremos dos extraños, yo, te olvidaré, me olvidarás…”, compartiendo videos o fotografías de cuando de jóvenes iniciaron una carrera universitaria con un sueño o propósito de “tener éxito” en su área para posteriormente mostrar que trabajan en un área distinta o no ejercen su profesión. 

En el Burger King. 

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hasta 2020, el 50% de los jóvenes universitarios trabaja en un empleo totalmente distinto a lo que estudió, pero ¿hay algo más detrás de la desigualdad que refleja una tendencia en redes sociales?

En entrevista con EMEEQUIS, Máximo Jaramillo, economista y cofundador del Instituto de Estudios sobre Desigualdad (Indesig) y del proyecto Gatitos Contra la Desigualdad, explica por qué la meritocracia envuelve y justifica desigualdades, así como debería abordarse el “fracaso” desde un ángulo distinto. 

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EL “FRACASO” EN REDES SOCIALES

“No eres aquel que prometió que sería mi superhéroe”, recita la canción Rosa Pastel mientras una joven relata, mediante fotografías, que su sueño de ser actriz se vio frustrado por lo que actualmente trabaja como cajera en una tienda de conveniencia Oxxo. Este tiktok fue uno de los más populares de dicha tendencia y para Máximo, resulta uno de los videos que mejor ejemplifican la situación.

En el OXXO.

“Esta tendencia en redes sociales fue muy rara de inicio, porque normalmente estamos acostumbrados a ver que el contenido que se viraliza busca exaltar lo positivo, compartir triunfos, que te compraste algo, y de pronto que aparezcan videos en los que hay personas que se animan a compartir una experiencia sumamente personal, que se ve o se narra como si fuera un fracaso, es algo muy distinto. Por eso fue tan popular porque remueve mucho, algunas salen incluso llorando y es fuerte ver videos así”, describe.

Además de mostrar trabajos como cajeros, en dicha tendencia aparecen otros como cargadores, empacadores, así como emprendimientos para la venta de ropa, alimentos o que funcionan para el entretenimiento (maquillistas en fiestas infantiles, animadores, etc). Es decir, empleos que no requieren de un título universitario pero sí de fuerza física, destreza, creatividad, administración y un amplio etcétera.

De acuerdo con los indicadores de ocupación y empleo registrados por el Inegi en febrero de 2023, la población ocupada por sector de actividad se distribuyó de la siguiente manera: los servicios concentraron a 25.3 millones de personas (43.3 % del total); el comercio, 11.6 millones (19.9 %); la industria manufacturera, 9.8 millones (16.8 %); las actividades agropecuarias, 6.2 millones (10.7 %); la construcción, 4.7 millones (8 %) y «otras actividades económicas» — que incluyen la minería, electricidad, agua y suministro de gas—, 443 mil (0.8 %). Por su parte, 357 mil personas (0.6 %) no especificaron su actividad.

Entonces ¿por qué se observa como “fracaso” que una persona universitaria no ejerza su carrera y trabaje en algo distinto? Máximo Jaramillo explica que el corazón de esta discusión son los discursos normativos y moralistas de suponer que una persona profesionista debe ganar más y tener un sueldo superior y encaja en la definición de la desigualdad de resultados.

“La desigualdad de resultados es algo que se habla un poquito menos en redes porque se piensa que es un concepto más académico pero lo podemos traducir a un lenguaje muy sencillo: no es nada más que todos queramos que cada quien logre lo que quiera hacer, pero que también nos importa que la brecha salarial sea mucho menos corta entre un empleo profesionista bien remunerado y uno de servicios o que no requiera de una carrera universitaria.

“Debatir la desigualdad de resultados es cuestionarnos por qué históricamente hemos aceptado que hay empleos que merecen ganar menos que otros. En realidad, además de este concepto de oferta y demanda (en el que a veces se justifica que si no hay empleo es porque hay más profesionistas de los que se requiere), tienen que ver mucho con las estructuras de poder que tratan de legitimar desigualdades, incluso podemos pensar qué tanto estamos dispuestos a aceptar que una persona gane tantas veces más que otro, por ejemplo, el dueño de la empresa que fácilmente puede ganar 30 veces más que el cajero”, reflexiona.

EL MITO DE LA MERITOCRACIA Y LA MOVILIDAD SOCIAL

Sin embargo, con el paso de los días, esta tendencia comenzó a revertirse y a tomar un curso más “natural” de redes sociales, al nuevamente mostrar videos de las personas que sí consiguieron un trabajo relacionado con su carrera universitaria y además, en Twitter comenzó a circular el discurso de la “movilidad social”, al ejemplificar casos en los que abuelos o bisabuelos trabajaron arduamente y, con ello, un mejor futuro llegó a las generaciones siguientes.

También se dan casos de éxito. 

“El mito de la meritocracia es que las personas con más talento y esfuerzo son las que logran estar en la cúspide de la sociedad y que las que menos se esfuerzan son las más precarizadas. Pero resulta que cuando vemos quiénes son las que están arriba son las que no necesariamente son las más talentosas o las que se esforzaron más, sin embargo, siempre vemos que este discurso legitima moralmente las diferencias de salarios.

“Este mito termina generando ese sentimiento de soberbia o merecimiento que tienen las élites de ‘yo merezco esto porque algo hice bien para estar aquí’ y que genera un sentimiento de humillación a quienes no ‘lo logran’. Además está la variable de cuando las personas con mayor riqueza consideran los logros de manera individual, de trabajar y ahorrar mucho aunque casualmente olvidan su contexto familiar, se invisibiliza lo colectivo que está detrás de los ‘triunfos o fracasos’”, explica.

 Licenciado en turismo.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2020 realizada por el Inegi, el 70% de los ingresos es acaparado por las generaciones conocidas como “Baby boomers” (nacidos entre 1946 y 1964) y la X (nacidos entre 1965 y 1979). Mientras que la generación Y mejor conocida como Millennial (nacida entre 1980 y 1995) y la generación Z (entre 1996 y 2010) percibe el resto.

Asimismo, en las generaciones millennial y Z el grado académico no representa una diferencia salarial como en los profesionistas de mayor edad.

Los ingresos en México (@Luis_MartinezRz).

Además, Máximo resalta que en todos los casos que individualizan, omiten el trabajo de cuidados que permite que muchas personas no tengan que buscar un empleo para poder sostener sus estudios o diversos factores.

“Si tuviste alguna tía, abuela, mamá que cuidó de ti en la infancia y hay un montón de factores que se invisibilizan cuando se exalta el mérito propio; al final este tipo de contrarrespuestas del ‘sí se puede’ se convierte en un contenido bastante odioso.

“Hay un debate aún más profundo que está en pensar de por qué asumimos que todo es una carrera y competencia por llegar más alto y siempre dejamos atrás las decisiones colectivas donde la mayoría pueda vivir de una manera cooperativamente que traiga calidad de vida”, finaliza.

@FridaMendoza_

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SOBRE EL AUTOR

Frida Mendoza



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