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Investigaciones

Iba por cigarros. Preso por balacera en Cruz Azul denuncia fabricación de culpables

M está preso desde abril acusado de homicidio en grado de tentativa por los hechos de la cementera Cruz Azul, aunque sus familiares refieren que él sólo era copiloto de un camión y que lo detuvieron mientras iba al Oxxo por cigarros. Ni siquiera corrió cuando los policías le marcaron el alto.

Por Áxel Chávez
1 ago 2022

Balacera en Cruz Azul
La Cementera Cruz Azul se volvió un caos el 27 de abril: hubo ocho muertos. Foto: Especial.

EMEEQUIS.– De oficio chofer, M, de 54 años, originario de Los Reyes La Paz, Estado de México, es uno de los 10 detenidos por el asesinato con armas de fuego de ocho personas durante el intento de toma de la planta cementera de Cruz Azul en Hidalgo, el pasado 27 de abril. 

Fue vinculado a proceso por homicidio en grado de tentativa, lesiones y daño en la propiedad y está recluido en la cárcel de Tula desde aquel día.

El ministerio público aseguró que existen indicios de su probable participación en el ataque; sin embargo, él sostiene que cuando comenzaron los disparos no se encontraba al interior de la planta ubicada en Ciudad Cooperativa Cruz Azul, sino a las puertas de un Oxxo, donde pretendía comprar unos cigarros, cuando vio a la multitud correr y a unos jóvenes, desarmados, ser baleados: atacados por la espalda.  

Esta es una de las irregularidades en las aprehensiones e integración de expedientes que denuncian familiares de personas en prisión por este caso, entre las cuales también está la tortura, supuestamente para presionar “confesiones”, e inconsistencias entre los sitios en los que legalmente se señalan las detenciones por flagrancia y las acciones de las que se responsabilizan a quienes han sido presentados como los supuestos responsables.

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Por temor a ser afectados por las autoridades a cargo del proceso, familiares de los detenidos pidieron a EMEEQUIS proteger sus identidades; no obstante, denunciaron lo que, aseguran, son errores y fabricaciones durante el procedimiento que tendrá su continuación de audiencia el próximo 9 de octubre.

 


En la refriega perdieron la vida ocho personas. Fotos: Especial.


M: MISMA PERSONA, DOS SITIOS DISTINTOS

M trabaja de “posturero” en camiones y combis en el Estado de México; es decir, es quien toma el volante cuando el chofer de planta descansa. Un conocido le pidió que lo acompañara a Hidalgo para un trabajo “especial”, porque el camión que debía manejar tenía fallas: se le trababan las velocidades. Como M también sabe de mecánica, le insistió que hiciera el “especial” –un viaje de personas a otro lugar– por si había una falla en el camino. 

Ese, declaró ante el ministerio público, fue el motivo por el cual acudió a Tula aquella madrugada.

“Dice que cuando él llegó a donde estaban los camiones recogiendo a la gente (en la zona oriente de Los Reyes La Paz), le preguntó a unas personas por qué iban tantos al ‘especial’, o si iban a excursión o algo así. Entonces, muchos le dijeron que los habían contratado como ‘seguridad’, como ‘cuidadores’, más que nada, que iban a cuidar una planta que estaba muy grande, que estaba en Hidalgo, pero que la iban a cuidar porque el dueño ya no quería que se metiera otra gente, supuestamente”, cuenta uno de sus familiares, cuyo nombre, por temor a represalias, también se omite.

M vio que entre la gente iban señoras y niños, porque les dijeron que se iban a quedar de uno a dos meses en Hidalgo, cuidando, y que les iban a pagar 200 pesos por día.

“Les dijeron que no había problema, que como era muy grande la fábrica podían llevar a toda su familia, entonces iban familias completas. Supuestamente, la entrada a la planta era a las 5 de la mañana, por eso fue que se fueron durante la madrugada”.

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M iba como acompañante del conductor del camión, quien fue el que hizo el traslado. Su participación en el caso, asevera, fue como copiloto y asistente mecánico por si una eventualidad se presentaba en el camino, lo cual no ocurrió en el trayecto de Los Reyes a Tula, pero sí después: “De hecho, ese camión quedó varado ahí, en medio de todo eso, porque falló de las velocidades”, añadió su familiar.

No obstante, no alcanzó a realizar ninguna acción mecánica, porque en ese momento fue cuando inició el tiroteo que cobró ocho vidas.

“Ellos entraron al pueblo, porque (Ciudad Cooperativa) es como un pueblo, y que hay un Oxxo, y que hacia abajo, hacia donde se metieron los camiones, todo estaba tranquilo, pero que cuando se acercaron a la cementera ya no había luz, que estaba oscuro, entonces empezaron a bajar todas las personas (que iban a cuidar) y él (M, como sólo era copiloto) se fue al Oxxo a comprar unos cigarros, y que le dijo el señor del camión: ‘aquí te espero, o te paso a recoger en la avenida’, y él se fue”.

Sin embargo, cuando estaba por llegar a la tienda de conveniencia se escucharon las detonaciones, más gritos de auxilio y el bullicio de la gente atacada a disparos.

M contó a sus familiares que vio el momento en el que las personas que iban a “cuidar”, así como también pobladores del lugar que buscaban impedir que alguien ingresara a las instalaciones, comenzaron a correr, para intentar librarse de las balas.

“Las señoras, los niños y todos empezaron a correr. Dice que los camiones se fueron y él también quiso, pero el camión en el que iba se quedó ahí, ya no avanzó, por los problemas que tenía. Entonces dice que cuando ellos llegaron él estaba viendo todo lo que sucedía y había visto chavos que iban balaceados”.

M caminó sobre la carretera, porque la gente, que intentaba huir del sitio en el que aún se escuchaban detonaciones, decía que los camiones estaban más arriba. Él, no obstante, iba sólo, a diferencia que los demás que corrían en grupos, en los que iban familias. En la escena vio a madres que jalaban del brazo a niños pequeños, cubriéndoles la cabeza para que no miraran, ni escucharan los tiros, o fueran víctimas de alguna bala perdida, porque temían que quienes dispararon en la planta los alcanzaran también por las calles.

“Después de que ya hubo heridos y muertos empezaron a llegar patrullas, a juntarse también la Guardia Nacional, pero que un señor de una camioneta blanca iba siguiendo a otros chavos que iban adelante de él, y él vio como ese señor le disparó en la pierna a un muchacho”.

Atrás de él venían los policías y empiezan a subir, y él siguió caminando normal, porque estaba más atrás, “pero vio todo”, contó a sus familiares que insisten en que él no accionó ninguna arma, “entonces dice que corrieron hacia él los policías, pero él no se echó a correr porque, dijo: ‘no, pues yo no hice nada’, pero que los policías lo subieron a la patrulla, le empezaron a pegar y le dijeron: ‘tú eres de los que vinieron a matar a la gente’, fue ahí donde, acusan, comenzaron a golpearlo.

En la audiencia inicial, a M lo culparon por homicidio de ocho personas: uno de los que defendían la cementera y siete del Estado de México contratados para “cuidar”. Según el testimonio de su familiar, que estuvo presente, acusaron que él y los otros imputados iban armados, pero él, afirma, sólo llevaba una cobija. Además, insiste que él ni siquiera iba a “cuidar”, sino que estuvo ahí por si al camión se le atoraban las velocidades.


Tras la balacera. Foto: Especial.

 

“ÉL NI SIQUIERA ESTUVO DENTRO DE LA CEMENTERA”

M está en el Centro de Readaptación Social de Tula desde el día de los hechos. Los familiares de los detenidos dicen que a él y al resto les han dicho que se va a “aventar” varios años en la cárcel, “pero como hizo las cosas el ministerio público no fue lo correcto, porque en cuando yo llegué –dice el pariente de este chofer de 54 años– no dejaron que mi licenciado representara a mi familiar, entonces empiezan a decir que no, que ya tenían el abogado de oficio, que ya se les había otorgado, y en la primera audiencia, ellos, los abogados que debían defenderlo, lo único que hicieron fue afirmar que la detención había sido legal, que el procedimiento había estado bien y los dejaron ahí”.

Recalca: “Mi familiar nunca había andado en eso y, desafortunadamente, no sabía que esto iba a pasar. Al final de cuentas, él ni siquiera estuvo dentro de la cementera, como ellos dicen; ni siquiera lo agarraron con el grupo de los 10 que detuvieron.

“Desgraciadamente ellos no pueden hablar, no pueden decir nada, porque no tienen los medios, y las familias, ahorita, somos la voz de ellos para poder ayudarlos a salir de ahí, porque desgraciadamente los asesinos están libres; nadie fue detenido. No agarraron a los culpables”, asevera.        

El caso de M no es el único en el que familiares denuncian posibles irregularidades en las detenciones e integración de los expedientes.

Un joven de 19 años narró a las autoridades que un hombre en una camioneta blanca le disparó en la pierna. La bala se quedó en su cuerpo, no se la retiraron, afirman allegados a su familia. En su declaración expuso que uno de sus conocidos, de los que fueron asesinados, le comentó que iban a ir a vigilar una fábrica, que no había problema con nadie, porque, supuestamente, la planta de Cruz Azul ya estaba vacía.

En su testimonio coincide al referir que cuando llegaron los balacearon, además de añadir que hubo petardos y bombas molotov. 

“LO GOLPEARON, LO TORTURARON”

G. es otro joven detenido. En su caso, él es señalado de ser supuesto atacante de las víctimas. Fue detenido, con base en el parte de seguridad, dentro de la cementera, aunque las familias que acusan irregularidades en los procedimientos sostienen que él fue detenido en la calle, cuando también corría en busca de los camiones. 

“Lo golpearon, lo torturaron; de hecho, no lo entregaron luego luego, fue al último al que entregaron, porque la gente lo tenía retenido, porque lo querían matar, pero después no sé qué decidieron, pero lo entregaron a las autoridades, aunque eso fue hasta las 11 de la mañana, cuando todo el proceso, según de la detención, fue a las 7:10; a él lo tenían retenido y estaba bien golpeado”, afirmaron testigos, también con identidad protegida.

“Hay otros chavos que cuando empezó la balacera se echaron a correr cuando oyeron los balazos, y fue cuando los detuvieron”, mencionan los denunciantes para mostrar otra de las posibles anomalías en el procedimiento.

 

@axelchl 

 



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