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Huachicoleros tienen a la pobreza como su principal aliado

“Hay veces que, si quieres salir, el patrón te dice que hagas un trabajo, y ya depende de los problemas que tenga el patrón, pero es, como quien dice, tu último trabajo”. Segunda parte del testimonio de “Acarreador”, quien la hizo de huachicolero de los 15 a 20 años y escapó de milagro. (PARTE 2)

Por Áxel Chávez
5 nov 2021

"Acarreador": segunda parte.
Elementos de la Guardia Nacional resguardan un predio con evidencias de huachicol. Foto: Mario Jasso / Cuartoscuro.com

EMEEQUIS.– Para “Acarreador”, el hampa busca un rasgo entre sus reclutas: la precariedad. Él afirma que es la marginación la que abre la primera válvula…, pero no siempre, lo reconoce, porque la ambición y el dinero fácil también encaminan hacia los cárteles.

“Mi mamá y mi papá ahora sí que son gente humilde y pues lo que ganaba mi papá no nos alcanzaba para pagarnos los estudios y pues yo desde mucho antes me rentaba de albañil para sacar dinero, y la vez que me ofrecieron trabajo yo dije: ‘va’. Era para ‘cuidar’, y yo pensé que era cuidar una casa o algo así, hasta que fui y me explicaron bien las cosas, ya fue cuando cambió todo”. 

Manejar sabía desde los diez. En el jale en el campo y luego en la albañilería es una destreza que se aprende pronto. Lo que no pensaba entonces era que iba a mover pipas y camionetas cargadas de gasolina.

Cuando él creció en rango, los chavitos que iban entrando, su relevo generacional, eran de 13, 15 o 16. A estas fechas, no todos siguen vivos: “Si aún siguen trabajando es porque hicieron algo bien; si no, pues ya están por otro lado”. No lo dice, pero implícito está que “ese lado” es el cementerio.

EMEEQUIS presenta la segunda parte del testimonio de “Acarreador”, un joven que vivió de los 15 a 20 años en las fauces del huachicol. Su habilidad para manejar vehículos pesados lo hizo escalar peldaños. Hasta que su miedo a morir destazado lo orilló renunciar al dinero fácil. 

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En enero de 2019 sicarios mataron a cinco hombres, jóvenes entre ellos, que celebraban el cumpleaños de un exhuachicolero sepultado en el panteón de Las Mangas, en Tezontepec, otro municipio de la ordeña. Cantaban y bebían en el camposanto, recordando a su difunto. Frente a la tumba cayeron los cuerpos tras el tiroteo, incluido un músico que amenizaba el “gallo”. La sangre que escurrió en la lápida la cubrieron con cal. 

Hace un año, cuando en Querétaro el Cártel Jalisco peleaban las válvulas a Los Zetas Vieja Escuela, mataron al exjefe de acarreador. Esa toma se perdió. Antes de que terminara bajo plomo, varios meses aquel capo lo buscó para que regresara a trabajar, porque faltaba gente.

No lo hizo. Volvió a su tierra, donde el hampa crecía entre las tomas. De cada una salía una cabeza que había que degollar, porque así es la medusa de la ordeña en ese estado.

“Antes aquí en Hidalgo no se escuchaba eso de que anduvieran cárteles. Hidalgo era uno de los estados que no tenían quién los controlara, y de que empezó todo esto empezaron a llegar cárteles y empezó a haber mucho movimiento y fue que hubo muchas muertes, que se movió mucha gasolina, se movieron muchas drogas”.  

Al él también le ofrecieron mover droga, “pero se me hizo más arriesgado que mover gasolina y yo me quedé en lo que estaba, hasta que vi que las cosas se estaban poniendo muy calientes”. 




CAMPO AMIGABLE PARA EL CRIMEN

Para el doctor José Antonio Álvarez, experto en temas de seguridad, la precariedad social es terreno fértil para el reclutamiento de menores en el crimen organizado.

“En un país donde tenemos 70 millones de pobres, evidentemente la mano de obra está a disposición, y los jóvenes entran con una expectativa de poder cambiar su vida, aunque criminológicamente se vuelvan ‘iniciados’. Algunos lo harán de manera consciente, pero la mayoría de manera inconsciente. Esto nos da una radiografía preocupante, porque no solamente hay un reclutamiento de personas para trabajar, sino que prosperan nuevas cadenas de violencia”, explica a Emeequis.

Para una fuente de inteligencia dedicada al combate a la delincuencia organizada, el ingreso a las filas del huachicol “es un asunto de codicia”, “de buscar más dinero”.

Afirma que en municipios hidalguenses como Tulancingo y Cuautepec, este último el poblado más ordeñado en todo el país, donde la población ha enfrentado a militares y el huachicol ha hecho su base social con mujeres y niños por delante si alguien busca ingresar, o Tula, una ciudad industrial donde, entre otras empresas, se encuentra la Termoeléctrica Francisco Pérez Ríos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la refinería Miguel Hidalgo, de donde emanan los tentáculos metálicos que son perforados en el territorio estatal, no poseen condiciones de gran marginalidad con las que el gobierno asocie la incursión en las redes del tráfico de gasolinas.

Sin embargo, expone que el huachicol, como salpica a todos y posee en gran arraigo social, es un delito con potencial captación. Además, dice que existen comunidades donde los ductos pasan frente a las casas y, desde hace años, esa imagen y esa familiaridad de las brocas haciendo piquetes en las válvulas y el crudo en los bidones cargados en las bateas, se arraiga entre las personas.

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No obstante, esta fuente, que pidió no ser identificada, debido a que proporcionó datos sobre el tráfico de gasolina en el centro del país, afirma que no hay un modo único de cooptación: “es un asunto tan complejo como la comunidad donde se perforan los ductos”, sentencia.

“Acarreador” refuta esa idea. Insiste en que la vorágine del crimen respira cerca de pueblos y comunidades sumidas en la pobreza; entonces, tarde o temprano, el hampa los hace víctimas o victimarios.

En su informe Reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos en México, publicado en septiembre pasado, la Red por los Derechos de la Infancia y el Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad refiere que la niñez y la adolescencia en el país ha sido afectada considerablemente por la crisis de seguridad. 

Añade que para los cárteles, la pobreza y entornos sociales con presencia del crimen organizado son factores para la cooptación, como también lo son el abandono, la falta de oportunidades y entorno social sin garantía de derechos. 

DISPAROS EN CLAVE MORSE

Dice que no tiene muertes en la conciencia, que no podría matar, aunque sabe de muchos cadáveres en su paso por las válvulas, al amparo de la lucha por las plazas de los cárteles.

Los tiros al aire también son una clave morse entre huachicoleros: tantos tiros, espaciados, significan que no hay que entrar, que hay que echarle pa’ tras o que el terreno está zopiloteado. 

“Si los radios llegaban a fallar, entonces se disparaba y ya eran claves para saber si había algo, si se podía o no se podía pasar. No todos pasan por la misma zona, cada quien pasa por una zona diferente, por eso hay que estar comunicado”.

EL QUEBRANTO A LA NACIÓN

Desde el 2000, cuando Pemex comenzó a documentar el robo de combustible, hasta julio de 2021, se detectaron 79 mil 792 tomas clandestinas en el país, pero el 70 por ciento (55 mil 510) las hicieron los huachicoleros en cuatro años y medio, a partir de 2017, cuando este delito de réditos millonarios creció hasta trastumbar el crudo de los bidones. 

En términos monetarios, los cárteles y células de la ordeña ocasionaron un quebranto al patrimonio nacional por 5 mil 879 millones 495 mil 285 pesos, que equivale a construir 58 hospitales Covid, pero esta cifra sólo es desde 2006, no desde el 2000, cuando se acrecentaron los picotazos, y sin considerar todos los estados afectados por el huachicol.

Como ejemplo, este 2021 Hidalgo lidera con 2 mil 554 tomas clandestinas, hasta julio, pero la petrolera no ha registrado la sangría financiera, que se obtiene una vez que se cuenta con el dictamen de valuación de daños y tras denuncias. Lo anterior, con base en las solicitudes de información 1857200264821 y 1857200264721 dirigidas por Emeequis a Petróleos Mexicanos. 

Desde el inicio de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el 1 de diciembre de 2018, al 31 de julio de 2021, la FGR ha detenido a cuatro mil 54 personas por delitos relacionados con robo de hidrocarburo; sin embargo, sólo 967 fueron vinculados a proceso; es decir, un juez de control encontró elementos de su probable responsabilidad. De éstos, 402 recibieron una sentencia. Además, 39 fueron absueltos. 

Esto significa que sólo uno de cada diez detenidos es sentenciado al ser encontrado culpable, en tres años.

En cárceles federales hay 102 presos por huachicol en el país, pero sólo 78 sentenciados. La mayoría, 37, está en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) 5, de Veracruz, 30 con sentencia. La situación jurídica de los restantes en ese penal ni siquiera llega a procesados, sino que están acusados, imputados, vinculados o ejecutoriados.

De todos los presos, sólo tres son hidalguenses, estado donde la extracción y tráfico de hidrocarburo ha sentado sus reales. La mayor parte proviene de Tamaulipas (30) y Veracruz (29). Los datos anteriores constan en la respuesta a la solicitud de información 3670000029221 que EMEEQUIS dirigió a la Coordinación General de Prevención y Readaptación Social. 




Imágenes del huachicol en México y las reparaciones que tienen que hacer los técnicos de Pemex. Fotos: Cuartoscuro.com.


HIDALGO, CAMPEÓN DEL HUACHICOL

En Hidalgo hay más cárteles y células del huachicol que las diez regiones que conforman el problema. Sólo en los 26 municipios que integran la región del Valle del Mezquital, de ascendencia otomí, al occidente de la entidad y que se extiende hasta la parte norte del Estado de México y limita con el sureste de Querétaro, hay más de una decena de cárteles o grandes grupos que se disputan los ductos, según informes de inteligencia federal a los que se tuvo acceso.

En esta vorágine, con grupos peleando plazas y picoteando un ducto cada dos horas, según Seguridad Física de Pemex, crecen infantes en poblados donde el huachicol abre caminos y entra a las tomas, de madrugada, con patrullas en la periferia y, además, estas válvulas que perforan están frente a sus casas.

Los Hades o Cártel de Palmillas es uno de los reclutadores de menores que ha dejado un reguero de muerte a su paso. Según los expedientes consultados, al amparo del poder local, se hicieron de la zona limítrofe con Querétaro: Nopala, Huichapan, Tecozautla, Tasquillo, Alfajayucan y Chapantongo; además, se extendieron a Ixmiquilpan y Zimapán.

Los Hades tenían un mando, Pedro Fabián del Toro Patricio, un jalisciense que simpatizaba con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). En Hidalgo, los territorios los controlaban dos lugartenientes: Orlando Medina Velázquez, “El Fénix”, y Salvador Reséndiz Hernández, “El Rex”. Ellos comenzaron hace un lustro con el negocio en las cachimbas, con la venta de cristal a los traileros, pero de ahí se extendieron al robo de hidrocarburo.

El grupo se fragmentó este año por una pugna entre “El RexE, detenido el 13 de octubre, y “El Fénix”. Los territorios se dividieron y entre ellos la disputa se hizo balas. 

“El Rex” es el barón de la ordeña en Tula, cuna de ductos, y su nuevo grupo adoptó su nombre: Los Rex. “El Fénix” quedó en una parte de Tula y se extendió a Querétaro. Él enfrentó las rémoras de otros grupos que habían perdido a sus líderes: el de El América –cuyo jefe, Óscar Paredes, fue detenido el 24 de octubre de 2020–, también al del Talachas y El Parka, asesinados en mayo y enero de 2019, respectivamente. 

A Los Hades, Los Germanos, reconocidos como cártel por inteligencia federal y formado por desertores del Golfo y de Los Zetas, les disputan la franja con San Luis Potosí, pero el control de este grupo se extiende hasta arriba de Querétaro: desde Zimapán a Nopala, un corredor que pasa por dos municipios más: Tecozautla y Huichapan, con conexiones a Tasquillo, Alfajayucan y Chapantongo.

En el Valle hay más bandas: Los Michoacanos y Los Capulines, así como Pueblos Unidos, en Tepetitlán; Los Americanos, en Tezontepec de Aldama –donde el 28 de septiembre se localizaron restos humanos a un costado del río Atengo–; El Chita, con presencia en Mixquiahuala, Actopan y Tetepango, y el Geisha, en el Cerro de la Cruz, en Tlahuelilpan.

Desde 2019, en su informe Mexico: Organized Crime and Drug Trafficking Organizations, el Congressional Reserve Service –servicio de investigación del Congreso de Estados Unidos– señaló que los Zetas Vieja Escuela y el Cártel Jalisco Nueva Generación son los principales extractores de combustible de las válvulas de Pemex en el centro del país, con Hidalgo como el estado más ordeñado desde 2018.  

Los pueblos están en medio de muchos fuegos cruzados, pues en Tula inteligencia también detectó a la Familia Michoacana, que vienen del Estado de México, aunado a que La Unión Tepito y el Cártel del Golfo también operan mediante una conexión hacia el Estado de México y la capital del país. 

EL COSTOSO BOLETO DE SALIDA

Para salirse, “Acarreador” tuvo que entregar todo lo que había conseguido –las casas, los autos, el dinero en efectivo…–. Como si se tratara de una ofrenda a un dios ávido de muerte, la puso a los pies del capo a cambio de su vida. El dios tenebroso y sádico aceptó, como rara vez, cuando no pedía vida por vida, que es el verdadero sacrificio.

Ocurría también que las balas se enfocaban en la lucha contra el cártel rival y no había como desperdiciarlas en un morrillo que había entregado todo para huir a otro estado. Coincidió también el asesinato de varios mandos cercanos al capo, que debilitaron su estructura, entonces salió entre el luto y la fragmentación de aquella célula.

“Si los chavillos ya no son eficientes para el patrón, rara vez los deja que se vayan, pero luego nada más llegan y pues el tiro de gracia”, confiesa. 

También hay otra vía:  

“Hay veces que, si quieres salir, el patrón te dice que hagas un trabajo, y ya depende de los problemas que tenga el patrón, pero es, como quien dice, tu último trabajo”. El exordeñador lo deja más claro: es el último trabajo, ya sea porque aceptes y no cumplas, o porque caigas en la trampa tendida por el capo, que tiene a la muerte como reserva. 

Como si fuera rezo, acarreador repite algo una y otra vez: “no se van contra uno, se van contra tu familia; es lo primero”.  Sabe bien de esa dualidad del hampa, que corona reyes a la par que enciende hogueras.

Antes de salirse timbraba el teléfono de su pareja, y las amenazas eran como ladridos de los que pensaba nunca iba a escapar.  

El crudo que escupe la manguera se hace lodo cuando cae en tierra; es el barro que forma el hampa nueva: menores al borde de la toma con el fusil frío entre el abdomen y la mezclilla.

Aquí, dice "Acarreador", da igual enfriar a uno que a otro, porque el dinero aceita fusiles y conciencias. Los morrillos del crimen son el cartucho desechable, porque en la pobreza, que es el caldo de cultivo, siempre habrá un remplazo. 

 

@axelchl



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