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Terremoto 1985: la vida interrumpida de Carlos Salazar

Patricia y Mónica están seguras que su padre no pudo haberlas abandonado: “Mi papá era una persona muy alegre y muy protectora con nosotras, nunca nos hubiera abandonado, él era muy amoroso, muy cariñoso”. Desapareció en el sismo de 1985. Sus tías lo buscaron, pero el estado de los cadáveres apilados las hizo desistir.

9 / 19 / 23

EMEEQUIS.– Carlos Salazar Leal desapareció en 1985 a raíz del devastador sismo que azotó la capital del país. Padre de cuatro hijas, se dirigía a su trabajo cuando el terremoto de 8.1 grados lo sorprendió, al igual que a miles de capitalinos. Sin embargo, a diferencia de muchos otros, el cuerpo de Salazar nunca fue hallado.

Carlos tenía una inclinación por la lectura y había desempeñado labores en librerías en San Luis Potosí. Además, había trabajado como representante médico y, en el momento en que desapareció, estaba embarcado en un emprendimiento de venta de frutas de temporada. Esto complicó la existencia de un lugar específico en el   que buscarlo tras el terremoto, pero calculan que fue en la zona centro. 

Las hermanas de Carlos Salazar buscaron incansablemente el cuerpo de Carlos en los distintos centros que se habilitaron. No obstante, el penetrante olor a descomposición, así como la impactante exhibición de cuerpos mutilados y desmembrados, llevaron a las hermanas de Salazar a abandonar la búsqueda: 

“Cuando fueron a buscar a los anfiteatros que pusieron de manera improvisada en estudios de béisbol era impactante el olor que emanaba los cuerpos, porque no estaban refrigerados, era un olor impresionante”, relata Patricia Salazar, hija de Carlos y agrega que: “Se podía ver gente que ya no era reconocible, que estaba mutilada de varias extremidades del cuerpo”. 

De acuerdo con la Secretaría de Gobernación, en el terremoto de 1985, el número exacto de muertos, heridos y daños materiales nunca se conoció con precisión, pero se estima que fallecieron poco más de 3 mil personas; sin embargo, algunas organizaciones calculan alrededor de 20 mil personas.

En entrevista con EMEEQUISPatricia y Mónica Salazar cuentan cómo fue que su padre desapareció en el terremoto del 85, la búsqueda que sus tías realizaron y cómo la desorganización del gobierno federal y local terminó por evitar que encontraran el cuerpo.

Patricia recuerda que, aquel jueves 19 de septiembre, su padre salió a trabajar mientras ella se alistaba para ir a la escuela. Había migrado a la capital proveniente del centro del país y en 1985 se dedicaba al comercio de frutas para mantener a sus tres hijas: Patricia, Mónica y Ruth, y a Tadeo, quien tenía meses de nacido.

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A los pocos meses de la desaparición de su padre, Mónica Salazar tuvo que salir a trabajar para apoyar en los ingresos de la familia, mientras su madre laboraba en una fábrica como obrera. Agrega que la familia salió adelante gracias al apoyo que recibió por parte de sus tíos y tías. Debido a la edad de las hijas, quienes salieron a buscar el cuerpo de Carlos fueron sus hermanas, Rocío, Graciela, Alma Yolanda, y su hermano, Rubén Salazar Leal. 

Nunca se supo dónde quedó Carlos Salazar. Tenía 37 años. Fotos: Cortesía familia. 

“MI PAPÁ LUEGO DEJABA SU CARTERA EN EL CARRO”

Patricia y Monica  Salazar relatan que en aquellos momentos no existía una base de datos completa para localizar a los desaparecidos, todos los cuerpos eran apilados en anfiteatros o estadios que se abrieron para colocar los cuerpos de quienes habían desaparecido: 

 “Nosotros, te repito, éramos unas niñas, pero mis tías fueron a buscar a los anfiteatros y estadios de béisbol que se abrieron para eso. Había miles de cuerpos tirados en condiciones pésimas de reconocimiento”.

Carlos, al momento de su desaparición, tampoco llevaba su credencial para votar, ni alguna otra identificación que facilitara localizarlo: “No era muy común traer identificación, por lo que a muchas personas no las pudieron identificar. Por ejemplo, mi papá luego dejaba su cartera en el carro”, expresa Patricia.

Imagen del sismo de 1985 en CDMX: Foto: Pedro Valtierra. 

LA IMPRESIÓN DE LOS CUERPOS EN DESCOMPOSICIÓN FUE DEMASIADA

Las hermanas de Carlos lo buscaron durante días, sin embargo, ante la “impresión” que les generaron los cuerpos apilados, decidieron parar la búsqueda: “Fueron días, porque de la impresión ya no pudieron continuar. La impresión de ver tantos cuerpos en condiciones irreconocibles, ya no pudieron continuar con la búsqueda”.

Las hermanas también llamaron al Locatel y apuntaron el nombre de Carlos Salazar en los registros que en ese momento se crearon, mencionaron su nombre por radio y acudieron a las fosas, sin embargo, el cuerpo de Carlos nunca apareció: “En ese entonces no había una base de datos como las que ahora existen, eran hojas donde se escribían las señas de las personas, y si no traían identificaciones o algo, pues era más difícil”.

Para Mónica, su padre pudo haber desaparecido en la zona centro, cuando se dirigía a la colonia San Rafael para comercializar fruta de temporada. Monica también recuerda que esa zona fue una de las más afectadas por el derrumbe de edificios. Dentro de su búsqueda, las hermanas de Salazar se enfrentaron a la existencia de cuerpos a los que les hacían falta extremidades como manos, pies e, inclusive, caras: “Había personas que no tenían parte de la cabeza, no tenían extremidades, o sea, de difícil percepción para ver señas particulares”.

Ellas están seguras que su padre no pudo haberlas abandonado: “Mi papá era una persona muy alegre y muy protectora con nosotras, nunca nos hubiera abandonado, él era muy amoroso, muy cariñoso”. 

TERREMOTO DEL 1985

El 19 de septiembre de 1985, México experimentó un terremoto de magnitud 8.1 en la escala Richter, que comenzó a las 07:17:47 horas. El epicentro se situó en el Océano Pacífico, cerca de la desembocadura del Río Balsas, en la costa del estado de Michoacán. El hipocentro se encontraba a una profundidad de 15 kilómetros bajo la superficie terrestre.

El sismo afectó principalmente las regiones central, sur y occidental de México, con un impacto particularmente fuerte en la Ciudad de México. Hasta la fecha, este evento es considerado el más notable y perjudicial en la historia contemporánea del país. 

@MarRome259

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