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Otis en el hotel: “Fue como si estuviera en una licuadora”

“Estamos vivos de milagro: los vidrios fueron arrancados", cuenta sobreviviente de Otis. “Cuando salí de mi habitación me arrastraba el viento”, narra Ceja a EMEEQUIS a través de mensajes de voz por Messenger de Facebook.

10 / 26 / 23

EMEEQUIS.– “Estamos bien, pero debo de aceptar que de milagro”, cuenta Raymundo Ceja desde Acapulco, tras el paso de Otis. “Todo quedó destruido”, dice por lo que observa: los edificios frente a su hotel, el Emporio, con los cristales rotos, los muros fracturados y la ciudad anegada, sin comunicación. 

Él vivió todo en este lugar, donde las ventanas se reventaron y los pisos quedaron llenos de vidrios, que salían disparados con riesgo de que alguno se les clavara. 

Él cree que salvó la vida al estar ahí, pero hay compañeros a los que no habían podido localizar en ese momento. Todos eran asistentes de la Convención Internacional de Minería, el evento más grande del rubro en el país.

“Fue como si estuviera en una licuadora”, dice por la dureza con la que golpeó a Otis, hasta hacerse espacio en el interior del inmueble, y luego cómo todo se fue anegando. “Yo tomé una decisión: cuando el huracán ya había empezado a tomar fuerza, que me estaba dando cuenta, decidí salirme de mi habitación para irme a resguardar a un espacio público del hotel, que estaba confinado, que es el salón de eventos, pero cuando salí de mi habitación me arrastraba el viento”, narra Ceja a EMEEQUIS a través de mensajes de voz por Messenger de Facebook, en una ciudad en la que los mecanismos de comunicación estaban paralizados por la pérdida de conectividad e internet.

Dice que ese viento, que golpeaba con furia, se sentía como si pudiera llevárselo; desprenderle los pies del suelo, al que se aferraba, y arrebatarlo como lo hacía con todo lo material que encontraba a su paso.

“Según nos reportaron, llegaron las ráfagas hasta 300 kilómetros por hora; es un viento que tu cuerpo no puede soportar”, explica sobre la fuerza a la que se enfrentó, la cual, no obstante no lo llevó en sus corrientes, lo tiró y lo hizo rodar por unas escaleras, “pero finalmente pude llegar al lugar donde nos resguardamos; un lugar que, cuando llegamos, estaba en buenas condiciones, pero como fue aumentando la fuerza del huracán empezaron a caerse los plafones, se inundó; fue lateral, pero gracias a Dios estamos bien”.     

Raymundo es participante de la Convención Internacional de Minería, a la que se esperaba una afluencia de 20 mil personas. La sede, Mundo Imperial Acapulco. La decisión de salir de ahí, cree, también pudo salvarle la vida en el hotel. En este momento, asegura, hay personas a las que no ha logrado contactar, de los mismos que intervendrían en el evento.

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“Hubo gente que se quedó ahí en el palacio de convenciones. En mi caso no fue así, yo me vine al hotel y aquí fue donde vivimos todo. Sé que un grupo de personas se quedaron a una cena allá en el recinto y no sabemos nada de ellos. Todo el mundo está incomunicado en Acapulco en este momento”, remarca, unas horas después del meteoro.

Él tiene comunicación porque llevaron un starlink –satélite de baja latencia que permite optimizar la transmisión de datos– para el encuentro; “entonces eso nos está sirviendo ahora para poder tener enlaces y señal, que más que señal tenemos wifi satelital”.

Por una publicación que hizo en su cuenta de Facebook en la que dio a conocer que había salvado la vida, y porque no existen formas de contactarse en Acapulco, a Raymundo lo han requerido vía redes sociales de muchas partes del país: son familiares que están en una búsqueda desesperada tras ver las imágenes de los estragos de Otis.

“Lamentablemente en este momento no nos podemos contactar con nadie. Me buscan personas que no saben nada de sus familiares. Yo en lo personal también estoy tratando de contactar algunos amigos por acá, y esa es la situación”.

En ese momento, tras el impacto de Otis, que tocó tierra con categoría 5, que, además de los destrozos en edificios, casas y vialidades, dejó a la ciudad sin internet, electricidad ni telefonía, los huéspedes del Emporio estaban resguardados en un área conjunta.   

“Estamos básicamente en áreas comunes. Las habitaciones, en gran medida, están afectadas, están dañadas. Mucha gente que se resguardó, se resguardó en los baños. Los hoteles de playa tienen ventanales muy grandes que fueron prácticamente arrancados de las habitaciones y en algunos casos también las puertas.

“Estamos en espacios públicos del hotel, totalmente mojado todo. Todas las superficies de cristal o vidrio que había están rotas, fueron quebradas. Los pisos están llenos de vidrios por todos lados y es impresionante, y medio inundado”, relata Ceja

La alcaldesa de Acapulco, Abelina López, había advertido una “alerta máxima; estamos en alerta roja” ante lo que preveían fuera el impacto del huracán, que golpeó con mayor fuerza.

@axelchl

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Áxel Chávez



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