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“Me sentía desprotegida por la ley”: madres sustitutas ante falta de regulación de gestación subrogada en México

Por la falta de regulación, no existe registro en el país sobre el número de procedimientos de gestación subrogada realizados, ni del número de bebés nacidos en este esquema. Se desconoce cuántas mujeres ha gestado por sustitución y cuántos menores nacidos México fueron sacados del país y registrados por padres extranjeros. El caso de Carey.

8 / 03 / 23

EMEEQUIS.– En marzo de este año, Carey dio a luz a dos bebés que no serían suyas. Ella no las criaría y tampoco les pondría sus apellidos.

Cristian Carey Nañez Rebollo tiene 24 años. Es ama de casa, madre de un niño de 4 años y continúa estudiando para terminar la preparatoria. La necesidad económica la impulsó para someterse a un tratamiento de gestación subrogada o por sustitución, cuando una mujer da consentimiento para gestar al bebé de otra persona o pareja. 

En agosto del año pasado, inició los procesos hormonales para gestar dos bebés que, al nacer, debía entregar por un convenio. Las niñas serían entregadas a una pareja de Portugal que, por cuestiones médicas, estaba imposibilitada para tener hijos. 

A través de una agencia de subrogación firmaron un contrato. Ella recibiría un pago de compensación por el embarazo, mientras que los nuevos padres a las recién nacidas. 

Por el intercambio, la madre sustituta recibió un pago de 300 mil pesos. Además la agencia cubrió algunas prendas de maternidad y los gastos previos y durante el embarazo.

El procedimiento se realizó en una agencia dedicada al alquiler de vientres, que se ubica en la zona de Polanco, en la Ciudad de México. Carey los contactó a través de sus anuncios en Facebook donde buscaban la contratación de mujeres dispuestas a fungir como madres sustitutas. 

“Me aparecían imágenes que decían: ‘¿Quiéres ayudar a una familia?’. Mencionaban que por medio de subrogación de vientre y te mencionan el monto de compensación que es de 250 mil a 300 mil pesos. Te ponen apoyo emocional y te brindan el servicio médico”, cuenta la gestante en entrevista con EMEEQUIS

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Los requisitos de la agencia: que las mujeres tengan buena salud, que hayan sido madres con anterioridad y que sus bebés nacieran sin inconvenientes médicos; así como residir en la Ciudad de México. 

Pese a que en la capital no existen normativas para realizar estos procedimientos, tampoco hay ley que los impida. Médicos, enfermeras, abogados, hospitales,   intermediarios y miembros del Registro Civil han creado una industria que aprovecha el vacío legal para realizar gestaciones subrogadas en casi todo el país.   Porque con ley o con sin ella, “se va a seguir haciendo”, afirma la madre sustituta. 

“Al no estar regulado yo no sabía qué tanto me iba a amparar la ley. Si la clínica me defraudaba o a mí me pasaba algo. Yo me sentía desprotegida por la ley, pero a la vez sentía la presión de que estaba pasando por una situación económica crítica”, cuenta Carey. 

La historia de Carey. Foto: Cortesía.

FALTA DE CERTEZA JURÍDICA

La falta de regulación a estos procesos pone en vulnerabilidad a todas las partes: a las personas con intención de tener un hijo, a las mujeres gestantes y a los recién nacidos.

Por la falta de regulación, no existe registro en el país sobre el número de procedimientos de gestación realizados, ni del número de bebés nacidos a partir de estas prácticas. También se desconoce cuántas mujeres ha gestado por sustitución y cuántos menores nacidos México fueron sacados del país y registrados por padres extranjeros.

De acuerdo con el Surrogacy Market Share Report, se calcula que para el año 2025 estas prácticas generen ganancias mundiales de 27 mil 500 millones de dólares con un aumento anual del 24.5%. 

México se convirtió en un país con economía emergente para la gestación subrogada. Debido al encarecimiento de costos, a diferencia de otros países, personas extranjeras prefieren hacer los procedimientos con agencias locales. 

Mientras que en Estados Unidos se pagan 150 mil dólares (2.5 millones de pesos) por procedimiento con una compensación de 20 mil a 30 mil dólares para las gestantes (300 mil a 500 mil pesos); en México los costos disminuyen a 90 mil dólares (1.5 millones de pesos) por procedimiento) y de 9 a 10 mil dólares (150 a 170 mil pesos) de pago a las gestantes; según estimaciones de la consultora Global Market Insights.

Al dar su consentimiento para ser madre gestante, a Carey le preocupaba la inseguridad jurídica a consecuencia de “gestar al bebé de otra persona”. Incluso creía que podría ser denunciada por “vender” a las bebés que gestó. 

“Sentí miedo porque hasta donde sabía esto no era legal, pero cuando hablé con el equipo de abogados me comentaron que no era ilegal. Pero siempre tuve temor de poderme meter en un problema legal…Principalmente lo que te mueve es la compensación económica”, dice.

Acorde a las leyes en México la maternidad o gestación subrogada está permitida sólo en Tabasco, desde el año 1997 y en Sinaloa desde 2013. En tanto, se encuentra prohibida para Querétaro y Coahuila. 

Pese a los intentos por prohibir estas prácticas, los procedimientos de maternidad subrogada se realizan en todo México. Incluso en los lugares donde no es está permitido, pero tampoco ilegal hacerlo.

A través de anuncios en redes sociales agencias médicas, de las que se desconoce si cuentan con permisos, solicitan los servicios de mujeres jóvenes dispuestas a gestar a recién nacidos para otras familias. 

Esta práctica es considerada por algunas corrientes feministas abolicionistas como una manera de explotación; mientras que otros abogan por la libre gestión del cuerpo de las mujeres. Aún sigue siendo un tema controversial que divide la creación de políticas públicas. 

La Suprema Corte de Justicia emitió un fallo en 2021, en el que ordenó a cada estado del país realizar una regulación y gestionar una regulación integral para proteger a todos los involucrados; sin embargo a dos años, la situación sigue siendo la misma. 

Durante estos días, el Senado espera la promoción de una reforma que prohíba la renta de vientres o la gestación subrogada a través del pago a una mujer que gesta el embrión y lo entregue al nacer.  

“Los vientres de alquiler es una forma de trata de personas. En manos de empresas que se han constituído para lograr hacer clientela y ganar dinero a través de la mercantilización de los cuerpos y de los vientres de las madres”, declaró en conferencia de prensa el senador de Morena, José Narro Céspedes. 

Lo sentimientos detrás de una maternidad sustituta. Foto: Cortesía.

“SE DESATIENDEN UNA VEZ QUE ENTREGAS AL BEBÉ”

Antes de la pandemia, Carey trabajaba como secretaria y vendedora ambulante. Su panorama cambió drásticamente cuando se instituyó el “Quédate en casa” y a ella la despidieron de su trabajo. 

En Facebook le salían diversos anuncios sobre la renta de vientres. El pago de 250 mil a 300 mil pesos por el embarazo la convenció para pedir información. Meses después ya estaba iniciando las pruebas solicitadas por la agencia.

En febrero de 2022 hizo la cita con la agencia a través de una capacitadora que conoció en redes sociales. Le hicieron una cita médica de valoración en el Hospital Español de México, después tuvo un análisis psicológico. Aprobaron que se encontraba en condiciones idóneas para embarazarse y comenzó el proceso hormonal. 

Después de dos intentos de inseminación in vitro fue hasta agosto que logró el embarazo gemelar de dos niñas. 

Por la gestación Carey recibió un pago de 300 mil, pesos que fueron repartidos por cada actividad cumplida. Adicionalmente se le dió un apoyo de 25 mil pesos para ropa de maternidad y todos los seguimientos clínicos los cubrió la agencia.

“Te daban 2 mil pesos cuando te hacen la primera transferencia de embrión, te dan otra cantidad de 2 mil cuando haces la prueba de embarazo, te dan otros 3 mil pesos si quedas embarazada”, dice Carey, a quien posteriormente le depositaban 10 mil pesos de apoyo de alimentación cada mes. “La cantidad más alta es cuando cumples la semana 8, que se conoce por ser la del latido del corazón del bebé, es cuando te dan 15 mil pesos”. 

Ella afirma que por todos los cuidados que deben cubrirse, la cantidad es insuficiente. Además, el embarazo le trajo afectaciones de hipertensión que ya no son cubiertas por los hospitales ni la agencia, una vez que concluye la cuarentena posterior al embarazo. 

“Me preocupaba la vida de las bebés, pero también mi vida”, cuenta la madre gestante de la que también depende un pequeño de 4 años. “Yo tuve un embarazo muy complicado. La clínica durante el tiempo en que estuve embarazada no querían que ni el aire me diera; pero literalmente después de que sacaron a las bebés de mi cuerpo el personal se desentendió de mí durante la hospitalización”.

AGENCIAS SIN NORMATIVIDAD

La agencia Seremos Padres que se enfoca en la gestión subrogada para personas de la comunidad LGBT comenzó a trabajar desde hace tres años en Sinaloa, Monterrey, Ciudad de México y Jalisco. 

Pese a que la subrogación no está regulada en el país, trabajan bajo el principio de que todas las personas tienen derecho a la libre reproducción y formar una familia. Además de reconocer la libre autonomía de las mujeres para decidir la gestación.

Han realizado más de 100 procesos de gestación y tienen 90 en espera. Las familias o personas que quieren tener un bebé a través de estos procesos son en mayoría personas extranjeras de España, Francia, Rumanía, Italia, Estados Unidos, Chile, Colombia, China. 

“Se hace bajo el principio de que todas las personas tienen derecho a la libre reproducción”, explica a EMEEQUIS, Ana Bueno, directora de la agencia Seremos Padres. “Las mujeres tenemos derecho a gestar para nosotras mismas, tenemos derecho a no gestar, incluso a interrumpir una gestación o gestar para alguien más”. 

Para dar certeza jurídica a las partes, la organización afirma realizar procesos de selección y cuidado para elegir a las mujeres gestantes y los padres o madres de intención para realizar los convenios. En la que intervienen investigaciones de antecedentes penales relacionados a acoso, o pedofilia, así como supervisiones médicas y psicológicas de las gestantes y las familias de intención. 

A falta de normatividad supervisada por instituciones públicas, esta agencia ha formado un decálogo con los derechos de las mujeres gestantes y los pasos indispensables en un proceso de subrogación, para que todas las partes involucradas estén seguras. 

“Hay formas de hacer una subrogación ética. En el cual la gestante decide a qué pareja quiere ayudar, la gestante recibe una compensación a manera de manutención, mes con mes”, explica Ana Bueno, quien refiere que las gestantes deben recibir un pago, al igual que lo hacen los médicos y abogados involucrados en los procesos. “A las mujeres se nos ha enseñado a sacrificarnos, pero por qué una donación de esperma se ve bien que se venda, porque es de un hombre”. 

Los mínimos indispensables que debe tener el convenio para tener certeza jurídica en el proceso deben poner en el centro la decisión de las mujeres gestantes, y darles atención contínua previo, durante y posterior al embarazo. Además de determinar la cercanía que quieren o no tener, con los padres de intención.

“Que ellas decidan a qué familia ayudar, que no se les trate como si fuera una matrícula. Que conozcan la historia y se decidan mutuamente. Que la compensación no se triangule, que se les dé toda la atención en los mejores hospitales, que estén respaldadas por alguien que las acompañe y les de seguimiento”, afirma Ana Bueno. 

La prohibición de la gestación subrogada para la directora de la agencia representaría “ir en contra de los derechos humanos”, por lo que en lugar de impedir que se lleven a cabo estos procesos, es necesario regular a los establecimientos que los realizan, tener el acompañamiento y vigilancia de las autoridades, ya que “se pone en riesgo a los demás si no se regula”.

PROHIBIR SIN REGULAR

Hace una semana, en Italia fue aprobado tipificar la gestación subrogada, el alquiler de vientres, como un “delito universal”. Las penas por realizar estos procesos serán sancionados de tres meses a dos años de prisión y multas de hasta un millón de euros (18 millones de pesos).

Bajo la premisa de no comercializar con la maternidad, el Parlamento prohibió la gestación por sustitución, además de criminalizar a los italianos que busquen realizar estas prácticas en otros países. 

Otros países en Europa que tienen prohibida la gestación subrogada con fines de lucro son Reino Unido, Dinamarca, Francia, Portugal, España y Bulgaria. Mientras que en Estados Unidos, Rusia, Ucrania e Israel estas prácticas tienen un marco regulatorio que les da certeza jurídica. 

La prohibición de la gestación subrogada en México tendría efectos que propicien la clandestinidad, la criminalización a personas vulnerables y mayor riesgo en salud para las mujeres estantes, de acuerdo con eGrupo de Reproducción Elegida (GIRE). 

“Prohibir la gestación subrogada es generalmente una medida basada en estereotipos de género y prejuicios acerca de la maternidad. Es una medida que resulta inadecuada para proteger a las partes de abusos comunes”, explica Verónica Esparza, Coordinadora de investigación de Gire. 

Asegura que si bien, pueden haber abusos en las agencias, y no todos los contratos o convenios de gestación subrogada se efectúan en contextos de igualdad entre las partes, prohibir estas prácticas sólo fomentará que se trasladen a espacios menos visibles pero de mayor riesgo para las gestantes.

“Las consecuencias serán enfrentadas, en la mayoría de los casos, por las personas que se encuentran en mayor vulnerabilidad, que en este caso suelen ser las gestantes o las y los recién nacidos a partir de estos acuerdos”, afirma. 

La falta de regulación en México también ha propiciado que se desconozca la manera en que se llevan a cabo los acuerdos entre empresas médicas o agencias privadas y mujeres que aceptan los procesos de gestación. 

Sin la vigilancia de la autoridad judicial o de salud pública, estos acuerdos pueden prestarse a abusos y certeza para las partes involucradas; así como del interés superior de la niñez.  

“Es necesario reconocer la capacidad de agencia de las mujeres y de otras personas gestantes, aún en contextos de desigualdad. Son estos conceptos de desigualdad los que deben llevar a tener una regulación cuidadosa”, dice la especialista. 

Prohibir la gestación subrogada no significa que se dejará de realizar, pero es a través de los vacíos legales que se incrementa el peligro de realizar procesos médicos inadecuados, que pongan en peligro la vida de las gestantes, dejándolas sin la oportunidad de denunciar los abusos. 

@GloriaPE_

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SOBRE EL AUTOR

Gloria Piña



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