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Análisis

Demasiado odio: novela contra la desesperanza

Demasiado odio se llama la nueva novela de la Sara Sefchovich. “Treinta años después de haber protagonizado Demasiado amor (1990), Beatriz regresa a mostrarnos un mundo que está aquí, afuera”. #Análisis de BEATRIZ RIVAS.

Por Beatriz Rivas
21 nov 2020

novela
Ilustración: Raquel Moreno.

EMEEQUIS.– Hay demasiado miedo en el ambiente de todos los días. Demasiada violencia. Demasiado odio. Lo sentimos. Lo sabemos. Nos amenaza la pandemia. La inseguridad en las calles. La economía que se deprime sin pedirnos permiso, dejando al margen de los privilegios a todavía más personas. Ya estábamos divididos; ahora la línea entre unos y otros es aún más profunda. Nos atacamos. Nos echamos la culpa. Aborrecemos al otro. Nos odiamos. Sí, hay demasiado odio en las casas, en las calles, en las ciudades, en los medios de comunicación, en las redes sociales.

Demasiado odio se llama la nueva novela de la Sara Sefchovich. Treinta años después de haber protagonizado Demasiado amor (1990), Beatriz regresa a mostrarnos un mundo que está aquí, afuera. No sólo en México, sino más allá de nuestras fronteras. Y que nos negamos a ver. Porque hace daño. Porque lastima. No, la novela no se trata de la epidemia de Covid-19, aunque fue publicada en medio del confinamiento. Trata del ser humano, de cómo la violencia se vuelve parte de la normalidad. De cómo nos adaptamos a nuestras propias transformaciones y a los cambios de nuestro entorno. De lo que somos capaces de hacer, sin apenas darnos cuenta. De lo que significa cruzar la línea. De cómo se vive el odio y el amor en estos tiempos. 

Con un lenguaje vertiginoso, lúdico, casi irreverente, Beatriz le cuenta a la autora, cómo es su vida ahora. ¿Cómo vive el amor hoy en día? ¿Por qué decide recorrer nuestro país y otras naciones del planeta, al lado de un hombre más joven que pasa de ser su violador y amante, a una especie de hijo al que protege y adora? ¿Se ama distinto en este mundo en el que estamos obligados a vivir hoy en día?

La manera de narrar de Sefchovich atrapa desde el principio. Fluida, ágil, a veces se come a propósito las comas (y otros signos de puntuación), y nos obliga, por lo tanto, a leer a una velocidad precipitada. Pasamos nuestra mirada por las palabras con prisa; queremos saber qué sigue, hacia dónde se dirige la protagonista. Hasta dónde es capaz de llegar y qué se atreverá a hacer con tal de seguir al lado de este hombre.

Beatriz repite, una y otra vez: “Pero me quedé callada, ¿qué podía decir?”, en una especie de letanía que nos atrapa y nos incluye. ¿Cuántas veces nos quedamos callados ante hechos que nos indignan?, se pregunta el lector, haciendo una pausa. Reflexiona. Mira hacia la ventana. Vuelve a reflexionar. Tal vez asume alguna responsabilidad, y después sigue leyendo: “… la culpa no es sólo del gobierno, también es de todos nosotros. Nos acostumbramos a callar, a hacer que no vemos ni oímos, a solapar.”

De la colonia Condesa a Apatzingán. De Reynosa a Boston. Londres, Estambul, Madrid, Tokio, París son algunas de las ciudades y escenarios, testigos del extraño amor entre Beatriz y Poncho. De sus conversaciones a las que habría de dedicar todo un texto independiente. De la manera en la que se involucran en eventos que transforman, para siempre, las vidas de sus habitantes. Eventos que no adelantaré aquí (para que lean la novela), pero les garantizo que los conocen pues, en su momento, ocuparon las primeras planas de los diarios internacionales.

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Demasiado odio es un libro directo, muy honesto. Pero también es entretenido y puede leerse con cierta ligereza (hay quienes le encuentran un enorme sentido del humor); por lo mismo, sin avisarnos, se mete en lo más profundo de nuestra piel y de nuestras conciencias. Nos va dando toques eléctricos y hasta llega a amenazar el supuesto equilibro que creemos mantener en la vida cotidiana. Sin caer en maniqueismos ni en prejuicios de ningún tipo, Sefchovich nos sacude. “Madre, ya déjese de tonterías. En este mundo no están de un lado los malos y del otro los buenos. Todos estamos revueltos y a todos nos toca la oportunidad de ser de uno o de otro lado y cada quien le entra a veces decidiendo a veces obedeciendo a veces porque no le queda remedio y a veces porque simplemente lo hace”, afirma Poncho en la página 200. Y sí, sin quererlo, absorbemos la lección. Movemos la cabeza, hacia la izquierda y hacia la derecha, negando, mientras dejamos el libro sobre nuestras piernas y pensamos, durante un buen rato, de qué estamos hechos. Si participamos activamente del odio o del amor. De la solidaridad o de la indiferencia. Si somos de los que callamos. ¿Hablamos sólo cuando nos conviene?

“Porque cada quien nomás ve para sí mismo. Como dice en el libro que me regaló el Señor Obispo, las personas siguen su vida como si nada, van a las escuelas trabajos gimnasios restoranes iglesias parques centros comerciales mercados palenque cines, celebran bodas bautizos quince años, se divierten y compran y pasean como si la tragedia no estuviera aquí mismo, encima de todos.” Entre la inverosimilitud como arma narrativa, el humor negro y las situaciones que rayan en lo absurdo, Demasiado odio nos pone frente a un espejo: “… todos somos participantes y cómplices, por acción o por omisión, de una guerra que hemos perdido”. Nos enfrenta con lo que sucede afuera, pero también adentro: en nuestros sueños, en nuestras metas, en nuestra particular manera de enfrentar lo que acontece a diario. Sus páginas terminan por dolernos, porque llegamos a la lamentable conclusión, al mismo tiempo que la narradora, de que “México no es para ti, México ya no es para nadie”. México: un país en el que la violencia y el desconcierto, sustituyen a la alegría, a la ternura. 

Demasiado odio provoca unas ganas enormes de regresar al pasado. De reencontrar ese “demasiado amor” que a todos nos hace falta en momentos de crisis, como el que hoy estamos viviendo. Es, creo yo, una lectura ineludible para hacer una pausa e impedir, a como dé lugar, caer en el abismo de la indiferencia y la desesperanza.   

 

@Brivaso




 

novela

Beatriz Rivas

La autora es novelista. Ha publicado, entre otros libros, "La hora sin diosas", "Jamás, nadie", "Dios se fue de viaje" y "Fecha de caducidad", todos en Alfaguara. Tiene cuatro vicios: escribir, leer, viajar y tomar mucho whisky

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Beatriz Rivas

La autora es novelista. Ha publicado, entre otros libros, "La hora sin diosas", "Jamás, nadie", "Dios se fue de viaje" y "Fecha de caducidad", todos en Alfaguara. Tiene cuatro vicios: escribir, leer, viajar y tomar mucho whisky

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