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Feminicidios ligados al narco y autoridades que niegan existencia de Cárteles

“Amor” y “Cielo” fueron privadas de la libertad y luego sus cuerpos hallados tras balacera en un centro nocturno. Autoridades de Hidalgo se niegan a reconocer que el ataque armado sea obra de Cárteles, aunque se acumulan indicios de la participación de La Familia Michoacana.

3 / 14 / 22

EMEEQUIS.– Las cámaras de seguridad captan el momento en el que dos mujeres llegan al centro nocturno Jet Set. Una porta un vestido rojizo y zapatillas negras, con una bolsa al hombro; la otra, una chamarra oscura, pantalón de mezclilla y tenis blancos. Es el 26 de septiembre de 2021. Los cuerpos de estas víctimas aparecerán maniatados horas después, con signos de tortura.

Aquella madrugada, un comando armado ingresó a ese men’s club ubicado en Ixmiquilpan, Hidalgo, donde asesinaron a tres hombres: el encargado, el barman y otro que se encontraba en el exterior. Del lugar sustrajeron a dos jóvenes que trabajaban ahí: “Amor”, de 28 años, que era “dama de compañía”, y “Cielo”, de 22, bailarina.

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Sus cuerpos sin vida fueron hallados en la cajuela de un auto y un grupo, con una serie de asesinatos violentos en la región, se autoadjudicó el atentado: La Familia Michoacana. El hecho sucedió en una entidad en la que el gobierno no reconoce la operación de cárteles de la droga, y atribuye la violencia a bandas locales que pelean por el robo de hidrocarburo, delito en el que la entidad ocupa el primer lugar nacional desde 2018.

Las víctimas eran de escasos recursos. Vivían en vecindades, en condiciones de alta marginación. Dejaron a dos menores en orfandad: una niña y un niño de 4 y 6 años. 

Las dos eran madres solteras, una de Guerrero y otra de Oaxaca. Las dos eran el sustento de sus familias y de sus pequeños hijos.

El lugar donde ocurrió el ataque armado. Foto: Especial.

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SIN AVANCE EN INVESTIGACIONES

“En verdad es algo atroz y más coraje da que el gobierno de Hidalgo se queda callado y prefiere ocultar. Pero como quedaron en ridículo por la burla de las ‘caritas’ en las cartulinas (que dejó el grupo criminal)”, comenta una fuente cercana al caso, que por temor a represalias de los agresores o los encargados de las investigaciones pidió reservar su identidad. 

Ella, junto a personas ligadas a las familias de las víctimas, denuncian que no hay avances en las investigaciones, ni responsables; además, aseguran presiones para no dar a conocer los hechos debido a la presunta participación de un Cártel, en un territorio en el que se ha negado la presencia de estas organizaciones criminales y su relación con feminicidios.

La “carita” a la que hace referencia es dibujada con dos equis que simulan los ojos y una línea curva, que da forma a una sonrisa, y acompaña la firma de los narcomensajes de este Cártel.

Un mando de la Policía Investigadora de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH) confirmó que han recabado más de una decena de mantas y cartulinas dejadas en cuerpos torturados. Uno de éstos dice: “Esto les va a pasar a todos esos hijos de su puta madre que no se alinien (sic). Se alinean o se alinean”.

Cuando la organización delictiva Pueblos Unidos se presentó a través de videos en redes sociales en los que anunció una “cacería” contra huachicoleros, en junio de 2021, otro grupo armado respondió con un clip en el que tiene a dos hombres sometidos, arrodillados. “Esta es una invitación para que se alineen”, dijo uno de los encapuchados con rifle de asalto. Ellos, afirmaron, eran La Familia Michoacana, que peleaban con Pueblos Unidos, también identificados como el cártel de Los Michoacanos, y Los Hades, por la plaza de Ixmiquilpan, en el centro de la región geográfica conocida como el Valle del Mezquital.

Existen también más narcomensajes por los que la Policía Investigadora infiere otros posibles giros delictivos de esta agrupación, dedicada, principalmente, al narcomenudeo y el sicariato: “todos pagan piso, o te alineas o te alineas”, junto a un cadáver masculino.

En el doble feminicidio del centro nocturno, la cartulina señalaba: “La fiesta que se armó en el Jet Set nada más fue una probadita, viene lo mero verga putos”. Además, advertía a dos supuestos líderes criminales rivales: “Ahora vamos por ustedes hijos de su puta madre, la plaza ya tiene dueño y aquí todos se alinean o se alinean, sí o sí (…)”. 

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Con base en las declaraciones de sobrevivientes del ataque del comando, cerca del amanecer, dichos sujetos se llevaron secuestradas a las dos jóvenes trabajadoras del lugar, mediante la fuerza, después de que habían golpeado a varios de los presentes y asesinado a tres.

Una testigo, que reconoció el cuerpo de una de las mujeres asesinadas, contó que una trabajadora del bar le marcó por teléfono para decirle, alterada, que habían baleado el Jet Set. Colgó. Tuvo miedo. 

Empezó a preguntar por “las chicas” que laboraban ahí. Le dijeron que no sabían, que muchas de ellas, así como los meseros, se habían escapado como pudieron, y que no vieron nada; cuando escucharon los balazos no supieron nada.

El teléfono de “Amor” mandaba directamente al buzón de voz. Supo que la habían asesinado hasta que a través de una publicación en Facebook vio que habían localizado a dos mujeres encajueladas en El Valante. Una de ellas era “Amor”, como se le conocía en el men’s club.

Ella es una de las voces que pidió que se investiguen los hechos, ante el relego del caso que, hasta el momento, no arroja respuestas. “Era una persona inocente y estuvo en el lugar equivocado”, le dijo a las autoridades. Trabajar de dama de compañía, aseguró, fue una circunstancia a la que “amor” llegó por la falta de oportunidades —aunque había estudiado a nivel profesional—, porque necesitaba sacar adelante a su familia.

De acuerdo con el dictamen forense, en ambos casos la causa de muerte fue “laceración encefálica secundaria a herida producida por proyectil disparado por arma de fuego, penetrante en cráneo”; es decir: un tiro en la cabeza.

Ambas fueron llevadas por el Servicio Médico Forense (Semefo) en calidad de desconocidas a una funeraria, hasta que, por medio de compañeros y familiares, se hizo el reconocimiento.

“Cielo”, a su vez, era trabajadora del bar y también bailarina. La reconoció su mamá. Nunca se quedaba más de un mes en uno de esos sitios, dijo a las autoridades, porque la desplazaban a varios lugares de la República por su trabajo. Era el único sustento de un hijo por el que nunca respondió su padre, igual que en el caso de “amor”. Ambas llegaron ahí por la vulnerabilidad en las que se encontraron como madres solteras.

Cuando la mamá de “cielo” llegó a Ixmiquilpan a buscar a su hija y a su nieto, porque le habían dicho que se presentó una situación grave y que el menor corría peligro, una amiga de su “cielo” le contó que un comando armado había entrado al bar donde trabajaba su hija y que los atacó. En ese momento dejó de escuchar, ya no oía lo que le estaba diciendo, sólo volvió en sí cuando le comentó que encontraron los cadáveres en una cajuela. Ahí entendió que la habían matado.

Unos de los testigos del ataque aquella noche al Jet Set relataron que sujetos armados ingresaron, y muchos, para protegerse, se encerraron en los cuartos que son usados como “privados”. Desde ahí escuchaban cómo unos eran torturados, mientras los agresores pedían que “hablaran”, que dijeran algo, aunque no saben qué. Así hasta que escucharon las detonaciones. 

A las 23:38 horas de aquel día, la policía municipal recibió un reporte sobre la localización de dos mujeres sin vida, maniatadas, al parecer con un impacto en la cabeza, quienes se encontraban al interior de la cajuela de un vehículo tipo Bora, marca Volkswagen, con placas del estado de Michoacán. Estaban en la carretera México-Laredo, a la altura de la localidad de Dios Padre, en el municipio de Ixmiquilpan, en un lugar conocido como El Valante.

Los cuerpos estaban amarrados, con cinta, de las manos y las piernas; además, les habían vendado los ojos y tapado la boca. 

LA “CARITA FELIZ”

“Las autoridades no se quieren meter a fondo cuando las víctimas son mujeres de escasos recursos o simplemente no tienen familiares que impulsen su caso o porque ‘no tienen voz’, por ser mujeres trabajadoras de bares men’s clubs o centros nocturnos”, acusó también la persona allegada al caso.

Piden una respuesta de las autoridades a las familias de “cielo” y “amor”, “porque a diferencia de lo que Mauricio Delmar Saavedra, secretario de Seguridad Pública del estado ha dicho, que: “son grupitos pequeños…, que realmente lo único que hacen es hacer el ridículo”, esta banda criminal es un grupo que debe muchas vidas, muchas desapariciones, muchos secuestros, que tuvo una gran capacidad armamenticia (sic), ya que algunos de los detenidos (de esta agrupación, no por este feminicidio) se les encontró un arma del ejército de los Estados Unidos, del más alto poder”, denunciaron los allegados. 

Una fuente de seguridad de primer nivel, no autorizada para hablar abiertamente del caso, relató que cuando las autodefensas y Los Templarios comenzaron a extenderse y, luego, a controlar plazas en Michoacán a través del exterminio, la Familia Michoacana hizo su feudo en el Estado de México. De ahí, ingresaron al municipio hidalguense de Tula, que linda con esa entidad. A partir de entonces fue la extensión del cártel por el Valle del Mezquital.

Un comandante de la policía estatal señaló que “la carita feliz” es una especie de burla por parte del cártel, que se ha convertido en su “sello” en los narcomensajes que deja junto a los cadáveres por los que se autoincrimina.

Los allegados que exigen justicia por el caso del Jet Set aseguran que, con base en la tipificación del feminicidio en el estado, hay elementos para afirmar que lo que sucedió en aquel centro nocturno fue eso, un feminicidio y no un homicidio doloso ni una muerte por rivalidad delincuencial, y que el crimen organizado es el responsable.

El primer considerando, citan, es que la víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo, previas o posteriores a la privación de la vida, lo cual, afirman, ocurrió.

Después, que a la víctima se le hayan practicado mutilaciones genitales o de cualquier otro tipo, cuando estas impliquen menosprecio a la mujer o a su cuerpo. Por las ataduras y amordazamiento sufrido por las dos chicas se cumple esta condición, afirman.

Otros son que las víctimas, como condiciona la ley, fueron incomunicadas y el cuerpo fue expuesto y exhibido en un lugar público.    

Un estudio de Lantia Intelligence refiere que el crimen organizado es responsable de 60 por ciento de los feminicidios en México, y recoge la cifra de mil 891 mujeres asesinadas violentamente en 2020 por los cárteles de la droga. En Hidalgo, territorio disputado por el control de los ductos de Pemex, el gobierno de Omar Fayad no reconoce públicamente la operación de cárteles.

@axelchl

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SOBRE EL AUTOR

Áxel Chávez



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